El sondeo publicado este lunes es el primero que ve la luz tras la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, uno de los principales referentes políticos de la izquierda, y tras el desastre electoral de María Jesús Montero en Andalucía. Los resultados recogidos en él apuntan a una seria desmovilización del electorado de izquierdas a causa de todos estos casos de corrupción que se están conociendo y la incapacidad de reacción política por parte del Gobierno.
De hecho, estos datos serían el tercer peor resultado en la historia del PSOE en unas generales, sólo superado por aquellos que protagonizó en las elecciones de 2015 y 2016.
Su socio de coalición, Sumar, también sufriría las consecuencias de esta sangría y perdería dos tercios de su representación actual. Según el sondeo, la coalición de Yolanda Díaz pasaría de los 31 diputados que tiene en la actualidad a una horquilla de entre nueve y 11. Lo haría tras caer 6 puntos porcentuales de voto y dejarse entre 20 y 22 diputados con respecto a 2023. Aunque Sumar repunta levemente en comparación con sondeos anteriores, sigue perdiendo más de 1,5 millones de votos frente a las anteriores generales.
En el margen derecho del espectro político, la victoria sería claramente para el PP. Alberto Núñez Feijóo sacaría el 34,7% de los votos, casi diez puntos por encima del PSOE, que le servirían para conseguir entre 148 y 151 diputados. Se trata de un aumento pequeño en cuanto a porcentaje de voto (1,6 puntos) pero considerable si se atiende a los escaños (11 o 14 más).
Feijóo podría ser investido como el próximo presidente del Gobierno si Vox le prestase sus diputados. El partido de Santiago Abascal es con diferencia el que más crece, a punto de duplicar su representación. Pasa de un 12,4% del voto y 33 escaños en 2023 al 17,9% y entre 58 y 60 diputados en el sondeo actual. Es un aumento de 5,5 puntos y entre 25 y 27 escaños.
Abascal obtiene este resultado gracias a que ahora mismo sus votantes son los más fieles de todos: el 87,7% de ellos asegura que repetiría, frente al 83,8% del PP y solo el 67,1% del PSOE. Además ganaría el 10,3% de los votantes del PP y un 6,4% de los votantes del PSOE, así como un 16,4% de los nuevos electores. Esto apunta a que el partido de extrema derecha sigue siendo una formación capaz de atraer a muchos descontentos con los partidos tradicionales, a pesar de que en las últimas elecciones autonómicas había estado mostrando cierto estancamiento.
En esa misma transferencia de voto se ve cómo el PSOE pierde un 11,3% de votantes a favor del PP y cómo un 10,2% optaría por la abstención. La única baza que le queda a Sánchez para remontar en las próximas generales es la de conseguir despertar a ese electorado de izquierdas que no encuentra motivos para volver a repetir su voto. De momento, los sondeos apuntan a que no lo está consiguiendo. Tampoco Sumar, donde el 16,3% de sus votantes se iría a la abstención.
Vox y PP no son las únicas formaciones que crecen en el sondeo. El resto de partidos, la mayoría socios de Sánchez, se mantienen con unos resultados similares a los de las anteriores elecciones. Excepto el BNG, que ganaría un escaño en línea con el crecimiento que están protagonizando las izquierdas periféricas, algo que ya se vio primero en las elecciones gallegas de 2024 y que se ha vuelto a ver en las de Aragón y de Andalucía.
Además de PSOE y Sumar, también pierde escaños Podemos que se quedaría en dos, frente a los cuatro que tiene ahora, y Junts, que tendría que restarse uno. Esta leve caída se produciría probablemente debido a que parte de su electorado se está escapando hacia otras fuerzas independentistas, aunque falta por ver si Aliança Catalana se presenta o no a las generales. La postura oficial actualmente es que no lo harán, pero eso puede contribuir igualmente a que Junts tenga menos votos.
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