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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Un estudiante de Estados Unidos pregunta por qué en España la gente le mira fijamente por la calle y la respuesta le deja tranquilo

 
Cuando uno se muda a otro país, no solo cambia de idioma, de calles o de costumbres, sino que también cambia la forma en la que interpreta pequeños gestos del día a día. Algo que en un lugar parece completamente normal puede resultar extraño, incómodo o incluso preocupante para alguien que viene de fuera. Eso es precisamente lo que le ha ocurrido a un estudiante estadounidense en Madrid, que se ha encontrado con una costumbre española que no termina de entender.

Para este joven de 21 años, estudiante de Neurociencia y procedente de Indiana, el choque cultural ha llegado a través de un gesto tan cotidiano como una mirada. Desde que vive en Madrid, ha notado que muchas personas se quedan mirándole por la calle durante más tiempo del que él considera normal, hasta el punto de preguntarse si detrás de esas miradas podía existir algún tipo de amenaza o intención de confrontación.

Acostumbrado a las normas sociales de Indiana, todavía hay cosas en España que le sorprenden. “He notado que la gente se me queda mirando fijamente en España. ¿No se considera una amenaza?”, preguntó en su perfil de Reddit. Según relató, en su lugar de origen una mirada prolongada puede resultar incómoda e incluso entenderse como una señal de amenaza. Allí, lo habitual entre desconocidos es cruzar la mirada brevemente y apartarla casi de inmediato.

Al rescate en los comentarios

“Aquí mucha gente se me queda mirando fijamente mientras camino, incluso si los miro directamente”, cuenta sobre su experiencia en Madrid. Para alguien acostumbrado a interpretar ese gesto como una posible confrontación, la situación llegó a hacerle pensar que podía estar a punto de tener algún problema. “Las miradas que recibo aquí podrían provocar una confrontación en Estados Unidos o que la gente piense que estoy intentando intimidarlos”, explica.

La publicación generó numerosas respuestas de personas españolas y de otros extranjeros que habían vivido una experiencia parecida. La mayoría coincidía en que no hay necesariamente ninguna intención hostil detrás de esas miradas. “Sí, se quedan mirando. Es algo cultural. No te ofendas”, comentaba un usuario. “Somos un grupo curioso, así que probablemente destaques como extranjero. Eso no significa que te estemos amenazando”, expone otro.
Las respuestas terminaron tranquilizando al estudiante. Algunos usuarios le recomendaron incluso devolver la mirada con una sonrisa o un saludo para comprobar que no existe ninguna intención de confrontación. Después de conocer estas explicaciones, lo que inicialmente interpretaba como una posible amenaza empezó a entenderlo como una particularidad de la forma de relacionarse en España. Una diferencia aparentemente pequeña que, al llegar desde otra cultura, puede resultar mucho más llamativa de lo que parece.

Mamdani, en el ojo de la tormenta: entregaron a un abogado de Al Qaeda el lapicero del 11-S

 
El lapicero utilizado tras la firma de una orden por el 11-S terminó en manos de Ramzi Kassem, asesor legal de Mamdani.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quedó nuevamente bajo fuertes críticas luego de un polémico momento durante un acto de conmemoración del 11 de septiembre. Después de que el mandatario firmara una orden ejecutiva que designa al 11-S como un día de conmemoración en toda la ciudad, el lapicero utilizado en el acto fue entregado a su principal asesor jurídico, Ramzi Kassem.

El gesto generó cuestionamientos por los antecedentes profesionales de Kassem, quien en el pasado representó legalmente a un miembro condenado de Al Qaeda.

La controversia se produce además en medio de la creciente atención sobre la participación de Mamdani en los actos oficiales de recuerdo de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Quién es Ramzi Kassem

Kassem, actualmente jefe del equipo jurídico de Mamdani, ejerció anteriormente como abogado defensor de un integrante de Al Qaeda que fue condenado por su participación en actividades vinculadas con la organización terrorista.

El caso adquiere una dimensión particularmente sensible debido a que el cuñado del hombre al que Kassem representó era uno de los secuestradores del vuelo 77 de American Airlines, el avión que fue estrellado contra el Pentágono durante los atentados del 11-S.

Cabe aclarar que representar a una persona como abogado defensor no implica necesariamente compartir sus ideas o respaldar sus acciones. Los abogados pueden ejercer la defensa de acusados y condenados como parte del sistema judicial.

Sin embargo, el vínculo volvió a quedar bajo los reflectores por el contexto en el que ocurrió la entrega del lapicero: un acto oficial dedicado específicamente a recordar a las víctimas de los atentados.


Mamdani ya enfrentaba críticas por el 11-S

El episodio se suma a los cuestionamientos que Mamdani ya venía recibiendo por su participación en las actividades de conmemoración del 11 de septiembre.

Para Nueva York, la fecha tiene un significado especialmente profundo. Los atentados de 2001 destruyeron las Torres Gemelas, provocaron miles de muertes y marcaron profundamente la historia reciente de la ciudad y de Estados Unidos.

Por ese motivo, cualquier gesto realizado durante los actos oficiales de conmemoración suele estar sujeto a un intenso escrutinio político y público.

La presencia de Kassem y, particularmente, la entrega del objeto simbólico utilizado durante la firma de la orden ejecutiva, abrió un nuevo frente de críticas contra la administración de Mamdani.
Un nuevo foco de presión sobre el alcalde

La polémica llega en un momento en que el alcalde neoyorquino enfrenta una fuerte vigilancia sobre las decisiones de su administración y sobre las figuras que ocupan cargos de relevancia dentro de su gobierno.

Para sus críticos, el episodio refleja una falta de sensibilidad respecto de una fecha particularmente dolorosa para Nueva York. Sus defensores, en cambio, pueden señalar que los antecedentes de Kassem corresponden a su actividad profesional como abogado y no constituyen por sí mismos una prueba de apoyo al terrorismo.

De todos modos, la imagen del lapicero del 11-S terminando en manos de un funcionario que anteriormente defendió a un condenado vinculado a Al Qaeda se convirtió en un nuevo elemento de controversia alrededor de Mamdani.

A un día del fin del TPS, líderes religiosos piden a Trump proteger a los salvadoreños

Líderes, pastores y miembros de la Confraternidad de Entidades Pentecostales de las Américas (Cepa) pidieron este martes al Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, que extienda el Estatus de Protección Temporal (TPS) para salvadoreños, un día antes de su fin previsto.

Un centenar de religiosos de unas 21,000 iglesias repartidas por 36 estados del país se reunieron en Washington para expresar su respaldo a quienes a partir de este 9 de septiembre quedarán expuestos a la deportación.

“Estamos sumamente preocupados por el estado emocional de nuestras comunidades salvadoreñas, porque mañana se cumple el término del TPS“, dijo a la prensa el presidente de la Cepa, Ángel Marcial, quien insistió en que todos son “compañeros de todos los perjudicados”.

El obispo reiteró en que el fin del beneficio migratorio para más de 170,000 salvadoreños en EE.UU. afecta también a sus familias, y especialmente a sus hijos, que han nacido en el país durante los 25 años de vigencia del programa.

“La comunidad salvadoreña tiene 150,000 niños ciudadanos de Estados Unidos. Estamos pidiendo que reconsideren parar el TPS, o que den más tiempo para que las familias se puedan preparar”, indicó Marcial.

El pastor salvadoreño William Rodríguez, quien llegó a la capital estadounidense en representación de iglesias del sur de California, Nevada y Hawái, advirtió que la pérdida de la protección temporal significa que estas personas también perderán sus permisos de trabajo. “Representa la posibilidad de ser deportados”, alertó.

Jacqueline Fuentes, la hija del pastor Marco Fuentes, detenido por agentes de inmigración en Indiana el pasado 17 de agosto, exigió la liberación de los que, como su padre, han sido arrestados y que estos sean devueltos a sus familias.

“Estamos siendo afectados por las decisiones de detener (a inmigrantes) y separar familias. Somos personas trabajadoras. Aunque mi familia no tenía documentos legales, ha pagados sus impuestos y no están siendo una carga para este país”, resaltó la joven ciudadana estadounidense.

En una carta dirigida a Trump y miembros de su Gabinete, los miembros de la Confraternidad recordaron que “los salvadoreños beneficiarios del TPS aportan aproximadamente $5.400 millones de dólares anuales a la economía de los EE.UU. y pagan cerca de $1.500 millones de dólares cada año en impuestos federales, estatales y locales”.

“Oramos para que consideren no solo lo que es legalmente permisible, sino también lo que es humano, compasivo y responde a los mejores intereses de nuestra nación”, agrega la misiva.

Trump regresó al poder en enero de 2025 bajo la promesa de deportaciones masivas y el recrudecimiento de sus políticas de mano dura contra la inmigración.

Junto al fin del TPS para ciudadanos de El Salvador, la Administración republicana también ha terminado el beneficio de países como Haití, Venezuela y Afganistán.
“Otra de las situaciones que nos preocupa mucho es la comunidad de nuestros hermanos haitianos que están sufriendo desesperadamente por esta crisis”, insistió el presidente de la Cepa durante la rueda de prensa.