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viernes, 9 de octubre de 2026
Eduardo Bolsonaro habló tras la condena del régimen de Lula: “Cualquier sentencia sin debido proceso es nula"
El juez comunista del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes ordenó este jueves la detención de Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y hermano del candidato presidencial Flávio Bolsonaro, en una decisión adoptada en plena campaña para el balotaje que Brasil celebrará el próximo 25 de octubre.
Moraes determinó que el exdiputado comience a cumplir la condena de cuatro años y dos meses de prisión en régimen inicialmente semiabierto por el delito de coacción a la Justicia. Además, ordenó cancelar todos sus pasaportes e incorporarlo formalmente al registro de condenados con orden de prisión.
Eduardo reside actualmente en Texas, Estados Unidos, donde cuenta con residencia permanente. Por esa razón, la orden dispone que la Policía Federal deberá detenerlo en caso de que vuelva a ingresar a territorio brasileño. Una eventual extradición desde Estados Unidos, en cambio, enfrentaría importantes obstáculos jurídicos y diplomáticos.
La orden llega en un momento donde el régimen se encuentra particularmente debilitado. Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta con el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% obtenido por el dictador Lula da Silva, y ambos volverán a enfrentarse el 25 de octubre.
Eduardo cumple además un papel relevante como vínculo entre el bolsonarismo y la administración de Donald Trump, relación que se convirtió en uno de los principales apoyos internacionales de la derecha brasileña durante los últimos meses.
La condena se originó por las gestiones que Eduardo realizó ante funcionarios y dirigentes estadounidenses durante el proceso judicial contra su padre. El STF consideró que buscó presionar a las instituciones brasileñas promoviendo sanciones contra funcionarios y medidas económicas desde Washington. Eduardo rechazó desde el comienzo la persecusión y denunció que nunca contó con las garantías de un debido proceso.
Tras conocerse la nueva resolución, el dirigente bolsonarista volvió a cargar contra Moraes y vinculó directamente la medida con el escenario electoral. Calificó la decisión como “arbitraria, inoportuna e inútil” y sostuvo que el magistrado busca volver a sumergir al país en una crisis institucional pese al resultado de las urnas.La decisión vuelve así a colocar a Moraes en el centro de la disputa política brasileña y alimenta las denuncias del bolsonarismo sobre una persecución judicial contra la familia del expresidente, justamente cuando Flávio se encuentra a las puertas de disputar la Presidencia contra Lula.
El propio Eduardo afirmó que confía en una victoria de su hermano para “restablecer la normalidad en Brasil”, mientras la persecusión judicial contra una de las principales figuras del espacio vuelve a irrumpir en la campaña a apenas semanas de la elección definitiva.
Nicolás Maduro y Cilia Flores, acusados en EE UU de nuevos cargos de tortura y represión
El exmandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido acusados ayer jueves de nuevos cargos de tortura y represión, que se añaden al caso por narcoterrorismo y otros delitos que ya enfrentaban en una corte federal de Nueva York.
De acuerdo a la acusación presentada por la Fiscalía de Estados Unidos, Maduro, Flores y otros altos funcionarios de su círculo más cercano “crearon y mantuvieron un violento sistema de represión” en Venezuela entre los años 1999 y 2025. En ese período, continúa el documento, “miles de venezolanos fueron acosados, amenazados, arrestados, perseguidos, asaltados, torturados o asesinados por individuos que ejercían la supuesta autoridad del Estado venezolano para garantizar que Maduro Moros y Flores de Maduro permanecieran en el poder”. La acusación también incluye los casos de al menos tres ciudadanos estadounidenses.
Maduro y Flores se encuentran detenidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, desde que fueron detenidos durante un ataque ejecutado por Estados Unidos en Caracas el pasado 3 de enero. En ese momento se les acusó de varios cargos de narcotráfico y terrorismo de Estado en una investigación que comenzó hace seis años. Esta acusación no incluía los casos de violaciones de derechos humanos, que han sido investigados y documentados al menos desde 2014 por una misión del Consejo de Derechos Humanos y de las Naciones Unidas.
El documento presentado por el fiscal James M. McDonald señala que Maduro y Flores se valieron de “unidades militares” conocidas en Venezuela como “los colectivos” y del apoyo de grupos ligados al narcotráfico y al terrorismo para “detener y torturar a sus víctimas”. Esta violencia, continúa el escrito, se incrementaba durante los periodos de mayor inestabilidad política en los que el poder del chavismo se veía amenazado.
Los fiscales también afirman que la pareja utilizó los cuerpos de seguridad del Estado para ejecutar y supervisar la represión de los disidentes. “Nicolás Maduro Moros presidió este sistema de represión y tortura, comandó las unidades y los oficiales, tanto de las fuerzas del orden como militares, responsables de perpetrar torturas, ordenó la detención y tortura ilegal de determinadas personas y recibió informes sobre la tortura de prisioneros específicos. Cilia contribuyó a desarrollar este sistema de represión y ordenó torturar a personas para proteger las actividades ilícitas de sus familiares”, dice la acusación.
El pasaje sobre los familiares de Flores parece ser una referencia a los sobrinos de la pareja —Efraín Antonio Campo Flores, Francisco Flores de Freitas y Carlos Erik Malpica Flores— que ya habían sido detenidos en Haití en 2015 y condenados bajo cargos de narcotráfico en Estados Unidos en 2016. En 2022, la administración de Joe Biden les concedió un indulto como parte de un intercambio de prisioneros y regresaron a Venezuela. En diciembre de 2025, el Departamento del Tesoro les impuso sanciones nuevamente.
Los nuevos cargos se basan en testimonios aportados por al menos tres ex altos oficiales del régimen de Maduro que son identificados en la acusación bajo las siglas “CC-1”, “CC-2” y “CC-3”. Uno de ellos dice haber sido responsable de “supervisar las torturas ejecutadas por oficiales bajo su comando”; también asegura que recibió órdenes directas de “asesinar a ciertos individuos que se oponían a Maduro y su régimen” y que “amenazó personalmente con asesinar al hijo de un prisionero como forma de tortura psicológica”.
Según la fiscalía, los otros dos ex oficiales confesaron haber ordenado y participado personalmente en la tortura de ciudadanos estadounidenses. “Un ciudadano estadounidense en particular fue detenido en Venezuela y sometido, entre otras cosas, a privación de alimentos y agua, simulacros de ahogamiento, golpizas reiteradas, descargas eléctricas en los testículos e inyecciones forzadas”, dice el escrito.
Hasta ahora, Maduro y Flores se han declarado inocentes de todas estas acusaciones. Su defensa también ha pedido que ambos sean reconocidos y tratados como jefes de Estado, con inmunidad para ser juzgados en el extranjero. Este pedido de inmunidad ya ha sido rechazado por la Fiscalía y será discutido en una audiencia pautada para el próximo 17 de noviembre.
Cilia Flores también presentó a la consideración del juez una solicitud de arresto domiciliario por razones de salud, que los fiscales también han rechazado alegando que existe un “extremo riesgo de fuga” y que, por los delitos de los que se le acusa, ella representa “un peligro para la comunidad”.
Eduardo Bolsonaro explotó contra Moraes tras la orden de detención: “Si me pasa algo, no cedan”
El exdiputado afirmó estar tranquilo, negó haber cometido delitos y llamó a no ceder ante la medida.
Eduardo Bolsonaro reaccionó con dureza ayer jueves después de conocerse la orden de detención dictada en su contra por el juez comunista del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a poco más de dos semanas del balotaje presidencial que enfrentará a su hermano Flávio Bolsonaro con el dictador Luiz Inácio Lula da Silva.
Desde Estados Unidos, donde reside actualmente, el exdiputado aseguró haberse enterado de la resolución mientras realizaba un viaje internacional y volvió a cuestionar el irregular proceso judicial que terminó con su condena a cuatro años y dos meses de prisión por coacción a la Justicia. Moraes dispuso el inicio inmediato del cumplimiento de la pena y la cancelación de sus pasaportes.
“Estoy bien tranquilo. Sé que no cometí ningún crimen y nunca supe de este proceso. Jamás fui citado”, afirmó Eduardo, retomando uno de los principales cuestionamientos que viene planteando desde que comenzó la persecución en junio.
El dirigente también cuestionó que el magistrado no haya avanzado por los mecanismos formales de cooperación judicial entre Brasil y Estados Unidos para buscar su extradición. Su defensa ya había sostenido durante el proceso que debía haber sido notificado mediante carta rogatoria y cuestionó la validez del procedimiento utilizado por el STF.
Eduardo acusó a Moraes de perseguirlo por su actividad política en Washington, donde mantuvo vínculos con integrantes de la administración de Donald Trump. “No es una condena por tráfico de drogas, no es por corrupción. Él está intentando detenerme por la sanción que Trump muy bien hizo al considerarlo un violador de derechos humanos”, sostuvo.
El hermano del candidato presidencial también afirmó que la nueva decisión estaría relacionada con el supuesto fracaso de una negociación impulsada por Moraes. “Está haciendo esto porque fue rechazada la propuesta de acuerdo de Moraes. Está intentando presionar a los familiares de Flávio y de Jair”, aseguró.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido directamente a su familia y a sus seguidores: “Si me pasa algo, no cedan. Sigan adelante. Como dijo mi padre, la vida sigue y vamos a sacar a ese tiranito de la banquina. Quien resista más, gana. Y nosotros vamos a ganar”.
La Justicia de Lula ordenó detener a Eduardo Bolsonaro a días del balotaje contra Flávio
La reacción ocurre en un momento de máxima debilidad del régimen. La orden contra Eduardo fue dictada apenas días después de la primera vuelta presidencial y mientras Flávio Bolsonaro se prepara para enfrentar a Lula en el balotaje del 25 de octubre.
El episodio vuelve a colocar a Alexandre de Moraes en el centro de la disputa entre el STF y la familia Bolsonaro, mientras Eduardo denuncia que las decisiones judiciales buscan presionar al entorno del candidato opositor durante la etapa decisiva de la campaña electoral.
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