HiRADiOs Voz Dominicana

jueves, 23 de abril de 2026

Un avión de Ryanair despega rumbo a Marruecos sin sus 192 pasajeros


Parece el guion de una película. Decenas de personas que tenían que coger un avión no lo hacen por problemas ajenos. Un viaje frustrado que acaba con un avión volando únicamente con la tripulación, mientras los pasajeros se quedan en tierra. Una situación que se ha dado en el aeropuerto de Vatry (Marne, Francia).

Un aeropuerto desde el que 192 personas debían coger un vuelo hasta Marrakech a bordo de un avión de Ryanair, pero que no ocurrió como estaba previsto debido a la baja por enfermedad de todo el personal encargado de los controles y la inspección en el embarque. Ni siquiera pudieron subir a la aeronave, pues no había nadie para controlar el acceso. Según informó la empresa de seguridad responsable, Sécurus, estaban todos de baja desde ese día.

Así, el viaje de algo más de tres horas fue realizado únicamente por el personal de la aerolínea de bajo coste. Algo que pilló a contrapié al director de las instalaciones, Fabrice Pauquet. “Cuando se abrió el mostrador de facturación, no había ningún equipo de seguridad. Llamamos para averiguar qué sucedía y fue entonces cuando nos enteramos de que todos estaban de baja por enfermedad”, asegura al medio local ICI Grand-Est.

A vueltas con la indeminzación

De acuerdo con el director del aeropuerto, la empresa de seguridad les aseguró que no era posible enviar a otro equipo antes de que el vuelo saliera a tiempo. Ahora, llega el momento de las posibles indemnizaciones a los pasajeros. Desde el aeropuerto pasan la responsabilidad a Ryanair, ya que “si se generan gastos, estos se transfieren al operador, quien a su vez los traslada a su proveedor de servicios que no cumplió con sus obligaciones”.

Pero la aerolínea irlandesa se resiste a hacerse responsable de las indemnizaciones, escudándose en su política de reembolsos. “No tendrá derecho a compensación si el vuelo se cancela por una causa ajena a nuestra voluntad, como por ejemplo, una huelga de controladores aéreos, condiciones meteorológicas adversas, una emergencia médica, etc., que no se hubieran podido evitar incluso tomando todas las medidas razonables”.
Mientras tanto, los pasajeros se quejan de que lo ocurrido no tiene nada que ver con una huelga, motivo que alegaron desde la compañía para eludir su responsabilidad en lo ocurrido. Hakima, una de las afectadas por la imposibilidad de hacer el viaje, asegura estar “destrozada” por no poder disfrutar de unos días en Marrakech con sus hijas. Porque, además del dinero perdido del vuelo, pierde también el del alojamiento y las excursiones. “Son casi 2.000 euros tirados a la basura”.

Los misiles iraníes alcanzaron lo que Estados Unidos creía invulnerable y eso es un duro golpe para su ejército en la región


Durante décadas, el Ejército de Estados Unidos consideró sus radares TPY-2, los ojos del sistema de defensa antimisiles THAAD, como activos casi intocables. Desplegados en puntos estratégicos de Oriente Medio, estos sensores de banda X rastrean cabezas nucleares y misiles balísticos a miles de kilómetros de distancia. Que Irán haya logrado dañarlos cambia las reglas del juego en una región donde la superioridad tecnológica estadounidense se daba por sentada.
El problema no es solo material. Un radar TPY-2 destruido o inutilizado deja un agujero enorme en la arquitectura de defensa por capas que protege a las bases y a los aliados de Washington en el golfo Pérsico. Sin esos ojos electrónicos, los interceptores del THAAD y del Patriot operan a ciegas ante un ataque, incapaces de distinguir amenazas reales de señuelos a la velocidad que exige un misil balístico.

Irán no improvisó. Sus fuerzas combinaron salvas de misiles balísticos con oleadas de drones y misiles de crucero de largo alcance, obligando a las defensas estadounidenses a gastar interceptores contra amenazas baratas mientras los misiles más rápidos y letales se colaban entre las grietas. Es la misma lógica de saturación que ya probó contra Israel, pero esta vez apuntando al corazón del escudo que protege a las tropas norteamericanas.
Saturación y agotamiento: la estrategia que funcionó

Según publica Breaking Defense, el verdadero peligro no fue un solo impacto aislado, sino la combinación de ataques simultáneos diseñados para agotar la munición de los sistemas defensivos. Cientos de misiles fueron interceptados con éxito, pero los misiles de crucero y los drones de largo alcance penetraron con mayor frecuencia que los balísticos. Cada interceptor gastado en un dron de pocos miles de dólares es un interceptor que falta cuando llega un misil a velocidades superiores a Mach 10.

Los arsenales de interceptores se vaciaron con una rapidez que preocupa a los planificadores del Pentágono. No se trata solo del coste por disparo, como señaló el analista Tom Karako, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), sino de mantener la capacidad operativa cuando las oleadas de ataque se suceden durante horas. La producción actual de munición no alcanza para reponer lo que se consume en escenarios de ataque sostenido como el iraní.

Un excomandante de baterías Patriot ya advirtió semanas antes de que las reservas se desangraban a un ritmo insostenible. Sus palabras resultaron ser proféticas.
Lo que revela sobre la vulnerabilidad del THAAD

El sistema THAAD fue concebido para interceptar misiles balísticos en la fase terminal, cuando ya caen hacia su objetivo. Su radar TPY-2 puede operar en dos modos: uno de vigilancia amplia y otro de seguimiento preciso para guiar interceptores. Perder uno de estos radares no solo afecta al THAAD, sino a toda la red de defensa antimisiles por capas que integra sensores de distintos sistemas.

Irán ha demostrado que conoce la ubicación de estos activos y que posee misiles capaces de alcanzarlos. El misil Khyber, según fuentes iraníes, podría volar a velocidades hipersónicas que dificultan cualquier interceptación. Aunque las cifras exactas de Teherán son discutibles, la realidad es que al menos parte de sus proyectiles lograron superar las defensas más avanzadas de Occidente.

La lección para el Pentágono es clara. No basta con tener el mejor interceptor si el adversario puede lanzar más misiles y drones de los que se pueden derribar. Israel ya ha comenzado a reforzar su producción de interceptores Arrow ante la presión iraní, y Washington afronta ahora la misma urgencia. La producción de municiones necesita acelerarse, los sistemas de defensa de corto alcance contra drones (SHORAD) siguen sin recibir la financiación que reclaman desde 2017, y la doctrina de defensa aérea debe repartirse entre todas las ramas del Ejército.

Si las reservas de interceptores se agotan contra Irán, ¿qué quedaría disponible en un hipotético conflicto con China?

Sheinbaum revela que los agentes de Estados Unidos muertos en Chihuahua estaban en una misión: “Hay que ver si se violó la Constitución”



La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha afirmado este martes en su conferencia mañanera que los dos agentes de Estados Unidos muertos en Chihuahua estaban en una misión junto al Gobierno estatal: “Estamos investigando lo que estaban haciendo estas personas y de qué agencia son. Hasta ahora la información que tenemos nosotros es que sí estaban trabajando conjuntamente, entonces tiene que hacerse toda la investigación por parte de la Fiscalía para saber si se violó la Constitución y la ley de Seguridad Nacional”. Esta revelación de la mandataria contradice la versión del fiscal estatal, César Jáuregui, que el lunes insistió en que los agentes estaban dando un curso de manejo de drones, destinado a capacitar a la Agencia Estatal de Investigación, pero que fue a seis horas de la zona donde se desarrolló un operativo para desmantelar uno de los narcolaboratorios más grandes de México. Tanto The Washington Post como The New York Times han informado que los dos fallecidos eran oficiales de la CIA, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, del domingo al caer su vehículo por un barranco de 200 metros, en la localidad de Morelos, en la sierra de Chihuahua. Dentro del coche viajaban también el director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Román Oseguera Cervantes, y Manuel Genaro Méndez, otro elemento de la dependencia estatal. Ninguno sobrevivió al accidente.

La tragedia se convirtió muy rápido en un nuevo frente sobre la injerencia de Estados Unidos en México, uno de los temas más sensibles de la relación bilateral tras el regreso a Donald Trump a la Casa Blanca. El republicano insiste constantemente de forma pública y también en cada llamada privada con Sheinbaum en intervenir militarmente en el país, con la justificación de luchar contra los carteles del narcotráfico. La mandataria mexicana espanta cada amenaza con el mismo mantra: “Cooperación sí, sumisión no”.
En este escenario, la presencia de agentes estadounidenses en plena sierra de Chihuahua durante un operativo en un narcolaboratorio levantó las alarmas de la presidenta, que ya ayer pidió explicaciones al Gobierno de Chihuahua: “No teníamos conocimiento de que hubiera un trabajo directo entre el Estado de Chihuahua y personal de la Embajada de Estados Unidos en México”. Ante los interrogantes de Sheinbaum, el fiscal César Jáuregui se apresuró a negar que los dos elementos hubieran participado en operativos. En rueda de prensa y en entrevistas en medios, el funcionario lo rechazó una y otra vez: “Descarto completamente que los agentes estadounidenses muertos en Chihuahua participaran en algún operativo”.

La versión de la Fiscalía estatal era que los estadounidenses estaban dando una capacitación sobre drones en la comunidad de Polanco, en la localidad de Morelos. Jáuregui afirmó que se eligió ese emplazamiento, situado en la sierra en una de las zonas de más difícil acceso del Estado, “porque su composición topográfica facilita el adiestramiento de este tipo de aparato”. Allí los recogió supuestamente el director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Oseguera. Él sí venía del operativo en los narcolaboratorios, que había sido también en la localidad de Morelos pero en otro punto llamado El Pinal. Entre una comunidad y otra hay seis horas, mantuvo Jáuregui, por lo que los estadounidenses nunca estuvieron cerca del operativo, según su versión.

El fiscal afirmó que Oseguera y Manuel Méndez solo dieron “ride” a los agentes estadounidenses desde Morelos hasta la capital del Estado. “Ellos tenían un vuelo a las 10 de la mañana del domingo en la ciudad de Chihuahua y solicitaron la colaboración para su traslado”, explicó Jáuregui en una entrevista con W Radio: “Iban a llegar barriendo, porque son distancias no tan largas pero sí lentas por los caminos de brecha de la sierra. El comandante Oseguera estaba interesado en llegar a una conferencia de prensa a las 10.30 en Chihuahua sobre el descubrimiento del narcolaboratorio”.

Jáuregui no especificó cómo habían hecho el viaje de ida entonces los oficiales de la Embajada si necesitaban que los llevaran de regreso. Entre la localidad de Morelos y la de Chihuahua hay más de 900 kilómetros. El trayecto lo realizaron en un convoy de cinco vehículos, liderado por un Black Mamba, un vehículo táctico acorazado. A las dos de la mañana del domingo, el coche que trasladaba a Oseguera, Méndez y los dos agentes de EE UU derrapó y cayó por uno de los profundos barrancos.


Sheinbaum ha señalado que Jáuregui ha cambiado su versión desde el domingo, cuando en una conferencia de prensa señaló que todos los fallecidos “regresaban de un operativo de destrucción de laboratorios clandestinos en el municipio de Morelos”. “Que den toda la información veraz las autoridades del Estado de Chihuahua”, ha pedido este martes la presidenta, que ha negado que la gobernadora Maru Campos, del PAN, se haya comunicado con ella después del accidente. Chihuahua es uno de los pocos Estados todavía en manos de la oposición y donde al año que viene se disputarán elecciones.