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martes, 16 de junio de 2026

Peleador Josh Hokit lanza insultos hacia Michelle Obama en plena velada de UFC en la Casa Blanca

 Josh Hokit abandona el ring tras ganar su combate contra Derrick Lewis en una pelea de peso pesado durante el UFC Freedom 250 en el jardín sur de la Casa Blanca, el pasado domingo 14 de junio de 2026, en Washington.

Los jardines de la Casa Blanca se transformaron el pasado domingo en una inédita arena de combate para albergar la celebración del 80º cumpleaños del presidente Donald Trump.

Lo que debía ser una festividad institucional derivó en un histórico y polémico evento de la UFC que combinó el espectáculo de las artes marciales mixtas, la caída de uno de los grandes campeones del momento, como lo es Ilia Topuria, y discursos que encendieron la controversia política en el corazón de la capital estadounidense.

El ataque a Michelle Obama

Más allá de la sangre en el ring, el plano político y social se vio sacudido por las declaraciones del peleador estadounidense Josh Hokit. Tras imponerse a Derrick Lewis, Hokit tomó el micrófono oficial de la transmisión para lanzar una arenga que generó tanto ovaciones como un profundo desconcierto entre la audiencia.

“Y por último… Michelle Obama es un hombre. ¿Tengo razón, Estados Unidos?”, gritó Hokit antes de abandonar el octágono.



El polémico comentario de Hokit resucitó una vieja teoría conspirativa tránsfoba que persigue a la ex primera dama desde el año 2008. Dicha narrativa, carente de cualquier base real y desmentida reiteradamente en los últimos años, cobró especial fuerza en el año 2014 a raíz de unas polémicas declaraciones de la fallecida comediante Joan Rivers en Nueva York.

La velada estuvo rodeada de una iconografía poco habitual para el protocolo de Washington. Entre los fervorosos seguidores del mandatario republicano no solo se celebraron los combates, sino que incluso se llegaron a escuchar cánticos entre los asistentes en favor de anexionar a Canadá como el estado número 51 de la Unión.

Estados Unidos planeó retener a Zapatero en Dominicana para impedirle ocultar pruebas en Venezuela


Ruta prevista por Zapatero con destino final en Caracas y escala en Santo Domingo

Estados Unidos tenía preparada una celda a José Luis Rodríguez Zapatero el pasado 19 de mayo, día en que fue imputado por la Audiencia Nacional. El Departamento del Tesoro norteamericano ordenó para esa fecha el despliegue de varios de sus agentes en el Aeropuerto Internacional Las Américas de Santo Domingo, capital de la República Dominicana, con el objetivo de “retenerlo” e impedir así que pudiera viajar a Caracas. La intención era devolverlo a Madrid tras notificarle su inclusión en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), donde figuran individuos objeto de escrutinio de Washington que lleva ligado un estricto cuadro sancionador para quienes la integran, como la inmovilización de cuentas bancarias y la prohibición de entrada en territorio estadounidense.

Según la información a la que ha tenido acceso Vozpópuli, ese 19 de mayo, día en que Zapatero fue notificado de su imputación en el juzgado central de instrucción número 4 la Audiencia Nacional y registrados tanto su despacho como la empresa de sus hijas, las autoridades de EEUU estaban al corriente de los planes del expresidente del Gobierno de viajar desde Madrid a Dominicana con varios familiares en un vuelo regular de Air Europa con la previsión de hacer escala en la isla caribeña para ser luego trasladado a la capital venezolana en un vuelo fletado por el Palacio de Miraflores.
“Interceptar” al expresidente

El plan de la Casa Blanca, preparado con mucha antelación, fue el de “interceptar” al expresidente español para impedir que llegara a Caracas ante la sospecha de que este planeaba ocultar pruebas en la capital venezolana sobre sus actividades económicas en el país.

En este sentido, de acuerdo con fuentes próximas al Departamento de Estado de EEUU, las autoridades norteamericanas tenían conocimiento de que el expresidente socialista había concertado allí una reunión con Jorge Rodríguez, su gran valedor en Venezuela, y también con la hermana de este, Delcy Rodríguez, presidenta provisional desde que, el pasado 2 de enero, Nicolás Maduro fuera depuesto como cabeza del régimen chavista en una operación policial y militar impulsada por Donald Trump.
Un “alivio”

La imputación inicial sobre Zapatero por tráfico de influencias, blanqueo de capitales y organización criminal, delitos a los que se han sumado ahora los incluidos en una pieza separada por contrabando y fraude fiscal, supuso, según las fuentes consultadas, “un alivio” para la Administración Trump, donde al menos desde el pasado mes de febrero existía cierto “escepticismo” respecto a que la causa de Plus Ultra avanzara “en la dirección correcta”.

En este sentido, en Washington cundió la idea de que la propia “influencia” de Zapatero en España pudiera comprometer la investigación y por tanto “librar al expresidente del Gobierno de su potencial responsabilidad” en un caso cuyo desarrollo no habría sido posible sin la colaboración de EEUU.
“Sujeto de interés”

Los seguimientos de los norteamericanos a Zapatero han sido constantes en los últimos meses, sobre todo los relativos a sus desplazamientos a Caracas. Tal como ha comprobado este periódico, hay, de hecho, detalles que apuntan al conocimiento en Estados Unidos de su “poder en la sombra”, entre los que destacan menciones al comisario jubilado Segundo Martínez, jefe de seguridad de Moncloa durante los mandatos del expresidente socialista, al que se designa en informes estadounidenses como “sujeto de interés”, en lo que sugiere un conocimiento cabal de la estructura de influencia atribuida al exjefe del Ejecutivo.

Al margen de las aportaciones de informaciones remitidas desde España a EEUU sobre las actividades del exjefe del Gobierno, en la Administración Trump existía cierto temor ante la posibilidad de que el estatus de Zapatero frustrara la investigación judicial en torno a su figura. “Se habló incluso de la posibilidad de que se eliminaran pruebas y, sobre todo, de que la política se metiera en todo esto para crear la idea de que la investigación encerraba una motivación política” vinculada a las complejas relaciones bilaterales entre Estados Unidos y España, y muy especialmente a la pésima opinión de Trump y su gabinete respecto al Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Que tanto el juez José Luis Calama como el fiscal Anticorrupción, Javier Luzón, “hayan impulsado el proceso supone una garantía sobre la solvencia de las instituciones españolas, porque es la mejor manera de acabar con especulaciones sobre una supuesta ideologización de esta causa”, añaden las fuentes estadounidenses consultadas.

El rol internacional como clave

La estrategia de Estados Unidos sobre Zapatero se ha ceñido sobre todo a las actividades del expresidente en el plano internacional, singularmente en su papel de activo global para el blanqueamiento de la dictadura bolivariana, su implicación en la tramoya de la Internacional Socialista, que preside Sánchez desde noviembre de 2024, y en un rol transnacional que va mucho más allá de su presunta intervención en el rescate de la aerolínea de capital venezolano.

Los contactos con el régimen de Nicolás Maduro forman parte desde tiempo atrás de la investigación impulsada por EEUU sobre los vínculos entre la cúpula chavista y las redes del narcotráfico. Destaca, por ejemplo, la demanda contra el entramado chavista, formalizada por Washington en un tribunal de Florida el 14 de agosto de 2025, que se basa en la llamada Rico Act (Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Organizado), una normativa de aplicación específica en la persecución de delitos relacionados con el crimen organizado y las mafias de la droga. Esta ley prevé el rastreo de las actividades de todas las personas relacionadas con los propios investigados. 
Además, Zapatero figura en una lista de 64 personas que están siendo investigadas en Estados Unidos por sus presuntos vínculos con el régimen chavista. El expediente, ligado a un tribunal federal de Nueva York, incluye a otros dos españoles, así como conocidos referentes de la izquierda internacional a los que se atribuye "una intensa labor de influencia" dirigida a conferir a la dictadura venezolana una apariencia democrática en foros globales.

La iniciativa procesal, que parte de la Fiscalía, centró sus pesquisas en indagar el presunto grado de colaboración de los incluidos en la nómina "con el narcoestado venezolano" y si estos vínculos han podido suponer para ellos "un presunto enriquecimiento ilícito", algo que ahora trata de dilucidar en Madrid la propia Audiencia Nacional.

Primarias en el Alto Manhattan y El Bronx: una joven activista pone a prueba el poder político de Adriano Espaillat

En vecindarios del Alto Manhattan la tendencia marca muy baja participación de electores en las consultas internas de los partidos

Con el inicio del voto adelantado y las Primarias Demócratas pautadas para el próximo 23 de junio, el Distrito Congresional 13 de Nueva York (NY-13) entra en una de las contiendas políticas más observadas de la ciudad y del país. No solo porque allí se decide la silla que representa en el Congreso a vecindarios emblemáticos como Washington Heights, Inwood, Harlem, East Harlem y parte de El Bronx, sino porque la batalla enfrenta dos visiones distintas del futuro político de Nueva York: el liderazgo tradicional del congresista Adriano Espaillat frente al empuje insurgente de Darializa Avila Chevalier, una candidata progresista impulsada por el alcalde Zohran Mamdani.

El distrito que irá a las urnas es también uno de los más complejos, pues alberga algunas de las mayores concentraciones de pobreza hispana de Manhattan, altos índices de desplazamiento residencial por el aumento de las rentas y comunidades donde el desencanto político convive con una histórica baja participación electoral en internas partidistas.

A su vez esos vecindarios son uno de los símbolos más claros del ascenso político dominicano en Estados Unidos.

Aunque los analistas consideran favorito a Espaillat, debido a su poderosa maquinaria electoral, su estructura comunitaria y el respaldo de importantes uniones sindicales y líderes demócratas, muchos coinciden en que enfrenta el desafío más serio desde que llegó al Congreso en 2017, como el primer dominicano-estadounidense en la Cámara de Representantes.

La irrupción de Avila Chevalier, apoyada por organizaciones progresistas y por el entorno político del alcalde de la Gran Manzana, refleja una fractura interna en el Partido Demócrata que va mucho más allá del Alto Manhattan.

La visión de varios analistas políticos es que la primaria del NY-13 se ha convertido en un referendo sobre la dirección futura del Partido Demócrata en Nueva York: ¿continuidad institucional o renovación progresista?

Un distrito latino bajo presión

Washington Heights e Inwood siguen siendo uno de los principales enclaves dominicanos de Estados Unidos. Sin embargo, el peso demográfico latino convive con una acelerada transformación económica y urbana.

Datos del NYU Furman Center muestran que Washington Heights e Inwood mantienen niveles de pobreza general cercanos al 19.2%, mientras la pobreza infantil alcanza aproximadamente el 27%. El mismo informe señala que el ingreso medio de los hogares en esa zona sigue estando cerca de 18% por debajo del promedio general de la ciudad de Nueva York.

En East Harlem, investigaciones de la Columbia Mailman School of Public Health han documentado niveles de pobreza cercanos al 31%, mientras sectores de Harlem rondan aproximadamente el 29%, cifras muy superiores al promedio de Manhattan.

La presión de la vivienda aparece como el principal detonante de ansiedad económica y desplazamiento social en el Alto Manhattan.

Según el perfil comunitario actualizado del Furman Center, apenas entre 10% y 12% de los residentes de Washington Heights e Inwood son propietarios de vivienda, lo que deja a la inmensa mayoría completamente dependiente del mercado de alquiler. El mismo estudio sostiene que alrededor del 30% de los hogares arrendatarios están “severamente agobiados” por la renta, es decir, destinan más de la mitad de sus ingresos mensuales únicamente al pago de vivienda.
Los datos también reflejan señales claras de transformación demográfica y gentrificación.

Entre 2010 y 2025, Washington Heights e Inwood incorporaron más de 3,100 nuevas unidades residenciales, de las cuales aproximadamente 62% fueron desarrollos a precio de mercado y no vivienda verdaderamente asequible.

Paralelamente, el porcentaje de residentes blancos aumentó y el porcentaje hispano descendió gradualmente en la última década, según el mismo centro de estudios.

Estos vecindarios que son un eje de la presencia boricua y quisqueyana en la Gran Manzana siguen siendo latinos, pero cada vez más caros y desiguales.

A esto se suma una sensación de inseguridad que muchos residentes consideran invisibilizada en el discurso oficial. Aunque las estadísticas de criminalidad muestran reducción de delitos violentos comparados con décadas anteriores, comerciantes y residentes insisten en que persisten robos, agresiones, ataques, crisis de salud mental y mucha violencia en el Subway.