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lunes, 5 de octubre de 2026

En España Quién ganará las elecciones generales "Los populares obtienen un 33,9%, frente al 25,7% del PSOE"


La posibilidad de un adelanto electoral vuelve a estar sobre la mesa ahora que se someten a votación los decretos de vivienda bajo la presión y el malestar social. El Gobierno y el PSOE contemplan un escenario de ruptura con Junts si los decretos no prosperan. Fuentes del ejecutivo adelantan que, si los catalanes votan en contra, "habrá elecciones al 99%".
Ahora bien, el resultado sobre quién sería la fuerza más votada en caso de un adelanto electoral dependería de la encuesta que se tome como referencia. El CIS de septiembre mantiene al PSOE como primera fuerza, mientras que las encuestadoras privadas como GAD3, SocioMétrica, Sigma Dos y 40dB, publicadas en las últimas semanas, colocan al Partido Popular por delante.

Aun así, la opción de una convocatoria inmediata empieza a asumirse entre las filas del Partido Socialista y los socios de Gobierno. Desde Sumar aseguran que están "preparados" para unas elecciones anticipadas. "Por supuesto", respondió el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, al ser preguntado en RTVE.
Posibles resultados según el CIS

El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de septiembre, realizado entre el 1 y el 4 de septiembre a partir de 4.042 entrevistas, otorga al PSOE un 31% de la estimación de voto, dos puntos porcentuales menos que el mismo estudio durante el mes de julio. El Partido Popular, por su parte, lograría el 25,5% de los votos y Vox, como tercera fuerza, el 16,6%. Eso sí, la distancia entre ambos partidos líderes quedaría en 5,5 puntos a favor del PSOE, según el organismo.
A la izquierda del PSOE, Sumar retrocede cuatro décimas y se queda en el 5,7% de los votos, mientras que Podemos gana un poco de terreno. La formación morada alcanzaría el 3,7%, 1,2 puntos más que en julio, aunque el sondeo todavía no recoge el efecto que pueda tener el anuncio de Irene Montero de concurrir a las próximas elecciones generales.

¿Quién ganaría las encuestas según GAD3?

Frente a un posible escenario electoral, la encuesta realizada por GAD3 para ABC durante el mes de septiembre de 2026 arroja una mirada diferente. Los populares aparecen como primera fuerza con un 31,1% de los votos y 133 escaños, mientras que el PSOE obtendría un 26,1% y 105 diputados. Vox, nuevamente como tercera fuerza, se sitúa en el 19,2%, con 69 escaños.
El bloque de "Otros" reúne el resto de los escaños y el 11,4% de los votos, e incluye formaciones como Podemos, PNV, Esquerra Republicana o Adelante Andalucía, que entraría en el Parlamento con un escaño. En este caso, la diferencia entre PP y PSOE es de cinco puntos porcentuales y, en cuanto a metodología, dicho barómetro se fecha entre el 1 y el 3 de septiembre de 2026 a partir de 1.010 entrevistas.
SocioMétrica amplía la distancia entre el PP y el PSOE
El sondeo de SocioMétrica para EL ESPAÑOL ha sido, de hecho, el más reciente. Realizado entre el 24 y el 26 de septiembre con 1.200 entrevistas, el barómetro también coloca al PP por delante. Los populares obtienen un 33,9%, frente al 25,7% del PSOE, una diferencia de 8,2 puntos. Ahora bien, la estimación de escaños del estudio sitúa al PP en 145 diputados y al PSOE en 107. Vox obtendría 62 representantes.
El escenario parlamentario que dibuja el sondeo, además, otorga al PP y Vox 207 escaños, 31 por encima de la mayoría absoluta. La cifra apenas varía respecto a la estimación de agosto, cuando la encuestadora GAD3 calculaba 206 diputados para ambos partidos (149 del PP y 57 de Vox). Sin embargo, sí cambia su distribución: el crecimiento de un escaño en el bloque responde a una variación en el reparto entre las dos formaciones.
Sigma Dos y 40dB también sitúan primero al PP

El barómetro de Sigma Dos para El Mundo coloca igualmente a los populares como primera fuerza, y porcentajes similares a la encuesta realizada por SocioMétrica con un 33,1% de los votos y 143 escaños. El PSOE conseguiría el 25,4% y 101 diputados, mientras que Vox alcanzaría el 17,9% y 61 escaños.
40dB para EL PAÍS y la Cadena SER, publicado el 7 de septiembre y realizado a partir de 2.000 entrevistas online entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre, situó al PP en el 32,4% de la estimación de voto, frente al 27,6% del PSOE. Vox alcanzó el 17,8%, mientras que Sumar obtuvo un 5,7% y Podemos se quedó en el 2,8%.
Uno de los datos destacados del sondeo fue que PP y Vox sumaban conjuntamente el 50,2% de la estimación de voto, el porcentaje más alto registrado por ambos partidos en la serie de 40dB durante la legislatura. En el lado contrario, PSOE, Sumar y Podemos reunían el 36,1%. Cabe mencionar que estos porcentajes reflejan la estimación de voto del sondeo y no equivalen directamente a un reparto de escaños.

Bolsonaro vence a Lula en primera vuelta de las elecciones en Brasil

                        El senador Flávio Bolsonaro, candidato presidencial, llego ayer domingo a Brasilia tras votar por la mañana en Rio de Janeiro.





La ola ultraconservadora que recorre América Latina se ha apuntado ayer domingo en Brasil una victoria crucial con visos de ser definitiva en tres semanas. El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, ha ganado la primera vuelta de las elecciones presidenciales con el 47,1% de los votos válidos, frente al 45% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, con el 98% del voto escrutado, según el Tribunal Superior Electoral. El heredero político del clan ultraderechista ha liderado el recuento desde el principio hasta el final frente a uno de los políticos más influyentes de América Latina en este siglo y que ha gobernado Brasil durante 11 años.
Con este resultado, el bolsonarismo exhibe músculo y se coloca a un paso de regresar al poder en la primera potencia latinoamericana. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), a quien Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT) venció hace cuatro años, soñaba con sentenciar la disputa esta misma noche, pero se ha quedado a dos puntos de superar la mitad de los votos válidos, es decir, sin contar blancos y nulos. Ambos se medirán dentro de tres semanas, el 25 de octubre.
En su primera declaración tras el triunfo, Flávio Bolsonaro recalcó que “Brasil quiere cambio” tras agradecer el apoyo de 56 millones de votos, más que su padre en primera vuelta de 2022. “Queda decretado el fin de la era del PT”, añadió, en Brasilia.

Inmediatamente, Lula compareció en un hotel de São Paulo. “El resultado muchas veces es inesperado”, arrancó para recordar sus tres derrotas, al inicio de su carrera. “Flávio Bolsonaro representa la incertidumbre”, advirtió para criticar con dureza “las biografías truculentas de los Bolsonaro”, los lazos con milicias parapoliciales y con el caso Master.
El líder del PT busca un cuarto mandato que corone su carrera política. Pero el descalabro de esta primera vuelta se perfila como devastador para la izquierda, porque Lula ya concurría como candidato único de los progresistas. Tiene, por tanto, escaso margen para sumar apoyos en la segunda vuelta, salvo que movilice a abstencionistas. Su rival tiene prácticamente garantizados los votos de los candidatos de derechas descalificados, que suman el 7%. El llamamiento de Bolsonaro al voto útil ha funcionado.

Esta victoria parcial frente al presidente Lula supone un gran triunfo personal para Flávio Bolsonaro, que fue visto como un candidato débil y que está bajo investigación por corrupción. Y es un triunfo para el clan, porque fortalece al bolsonarismo como referente imbatible de la derecha brasileña. Es una victoria para Jair Bolsonaro, que cumple en prisión domiciliaria una condena de 27 años por liderar una trama golpista para seguir en el poder tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula. Su primogénito ha prometido indultarlo si llega a la presidencia.
La derecha conservadora también ha exhibido fortaleza en otras batallas. El gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, ha arrasado. Ha sido reelecto en el Estado más rico y poblado con una ventaja de 26 puntos sobre su rival, Fernando Haddad, candidato a suceder a Lula. Y el Partido Liberal de los Bolsonaro ha ganado fuerza en el Congreso, lo que allana el camino a la destitución de jueces del Tribunal Supremo y la amnistía a los condenados por el asalto golpista de Brasilia. La esposa de Bolsonaro, Michelle, de 44 años, y dos de sus hijos, Carlos y Jair Renan, han sido electos parlamentarios. Solo la primera esposa se ha quedado sin escaño.
Los favoritos votaron a primera hora. Lula ejerció su derecho en São Bernardo do Campo, la ciudad donde se forjó como sindicalista en tiempos de la dictadura. A sus compatriotas les recordó que está en juego el modelo de país: “El pueblo va a tener que elegir entre fortalecer el régimen democrático o la barbarie, entre desarrollo o atraso. Veremos qué Brasil escogió el pueblo”.
Bolsonaro hijo ha depositado su voto en Río, cuna política familiar, vestido con una camisa amarilla y una pegatina con el 22 del Partido Liberal (PL). “Brasil necesita un cambio, Brasil no aguanta más”, dijo. “Espero que Brasil dé un voto de protesta contra la era del atraso”.
Eran estas unas megaelecciones en las que los brasileños también elegían a los 27 gobernadores, los 513 escaños de la Cámara de Diputados, 54 de los 81 escaños del Senado y todos los Parlamentos estatales. Con tantas votaciones simultáneas, el recuento es más lento que en segunda vuelta. Pero relativamente rápido porque se vota en urna electrónica. La Policía Federal investiga una denuncia de supuesta injerencia de Estados Unidos por financiar, según el diario The Guardian, organizaciones dedicadas a agitar la política brasileña. No ha habido incidentes relevantes más allá de que las tormentas han dejado varios colegios sin luz, sin afectar a las urnas, que tienen horas de autonomía.

Bolsonaro vence a Lula en primera vuelta de las elecciones y acaricia el retorno de la ultraderecha al poder en Brasil

 

           El presidente Lula, candidato a la reelección, ayer domingo tras votar en São Bernardo do Campo.

Este tercer mandato de Lula estuvo marcado por un inicio dramático —el intento de golpe de Estado bolsonarista que culminó con el asalto a las instituciones el 8 de enero de 2023—, por el regreso al escenario internacional y la lucha contra el calentamiento global, por los aranceles con los que el presidente Donald Trump castigó a Brasil por “la caza de brujas” contra su aliado Bolsonaro y por el esfuerzo del Gobierno brasileño por reconstruir las políticas públicas dinamitadas por el ultraderechista.

Hace cuatro años, los brasileños le dieron al veterano Lula una nueva oportunidad con la misión de salvar la democracia. Protagonizó así una espectacular resurrección política después del infierno de la cárcel. Nunca antes tuvo Brasil un presidente octogenario, ni un gobernante electo tan duradero.
Pese a ser un sucedáneo del Bolsonaro original y a estar bajo investigación por corrupción, la derecha ha abrazado con ganas a Flávio Bolsonaro en esta campaña.
Si vence, la prioridad es indultar al patriarca. Cumple una pena de 27 años por liderar, junto a un puñado de generales, una conspiración golpista tras su derrota en 2022. Fracasó porque los jefes del Ejército y de la Fuerza Aérea se negaron a secundarlo.
Debido a sus problemas de salud, Bolsonaro padre está en prisión domiciliaria desde marzo. Tiene vetado el celular y las redes sociales por decisión judicial, de modo que está mudo para sus compatriotas. A principios de diciembre, desde la cárcel, impuso a su hijo como candidato derechista a la Presidencia.
Los brasileños deciden en estos comicios mucho más que a qué hombre blanco con un vicepresidente blanco entregan el timón del país para los próximos cuatro años. También deciden si su país toma la senda emprendida por buena parte de América Latina y gira hacia la derecha ultraconservadora o se mantiene como el gran bastión progresista junto a México. Si quieren que su país continúe como una potencia regional que defiende el multilateralismo o abrazan la ley del más fuerte que representa Trump y se unen al Escudo de las Américas, la alianza formada por Washington con 14 países latinoamericanos y caribeños.
La demostración de fuerza protagonizada por los Bolsonaro este domingo llega cuando la victoria de Abelardo de la Espriella en Colombia y de Keiko Fujimori en Perú aún está fresca. Pero antes, candidatos de derechas se anotaron victorias en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Honduras. Varios de estos países han estrechado la colaboración militar con Washington, que mantiene bajo tutela a Venezuela.
La jornada electoral puso fin a una de las campañas más extrañas que ha vivido Brasil. Lula disfrutó de ventaja al principio de la carrera, pero Bolsonaro hijo tardó muy poco en subir en las encuestas hasta pisarle los talones. A enorme distancia de cualquier otro candidato, los dos favoritos —el estadista desgastado y el hijo de papá ultra— se han mantenido en un empate pétreo en las encuestas durante meses. La polarización extrema convirtió esta cita con las urnas electrónicas en la más abierta e imprevisible desde que Brasil restauró la democracia en 1985.
Pero ni siquiera eso logró generar entusiasmo entre un electorado desencantado. Con el país dividido en dos bloques estancos, Lula y el clan Bolsonaro —el patriarca, su esposa y tres hijos candidatos— tienen cada uno el apoyo incondicional de un núcleo duro de fieles a los que se suman legiones de brasileños que detestan al adversario o, según ellos, enemigo. Muchos se taparon la nariz para votar por Bolsonaro con la convicción de que es el único capaz de derrotar a Lula, y a la inversa.

Bolsonaro hijo fue el ungido por su padre pese a que otros aspirantes generaban menos recelos, incluso en las filas de la derecha. Él se vendió ante el electorado como el Bolsonaro más moderado. Lo es en las formas, no tanto en la sustancia. En esta campaña no ha hecho apología de las armas, tampoco despliega el estilo agresivo del patriarca, pero su agenda para gobernar tampoco difiere tanto de la paterna. Mantiene el lema Dios, patria, familia y libertad. Y pregona la mano dura contra el crimen organizado o, en sus palabras, “el narcoterrorismo”.