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jueves, 26 de febrero de 2026

YA SABE$ las propuestas de recortes a Medicaid y otros programas gubernamentales”

 
Más dependientes

Además, casi la mitad de los dominicanos con seguro recibe algún tipo de apoyo público, ya sea mediante la participación directa en programas como Medicaid, Medicare y el Programa de Seguro Médico Infantil (CHIP), o a través de subsidios gubernamentales que facilitan la compra de seguros privados.

Esta dependencia al “apoyo público” coloca a estos nacionales, como sustenta el informe académico, “en una posición vulnerable en el contexto de los actuales debates de política pública y de las propuestas de recortes a Medicaid y otros programas gubernamentales”.

La expiración del 31 de diciembre de 2025 de los subsidios ampliados del Mercado de Seguros de Salud para la compra de seguros privados, sin dudas tendrá un impacto muy severo en la población dominicana y en otros grupos que dependen de la asistencia pública para mantener su cobertura.

Los autores del informe concluyen que el seguro de salud público, actúa “como un verdadero salvavidas para el acceso a la atención médica en Estados Unidos”, particularmente para la población dominicana, y advierten que cualquier amenaza al apoyo gubernamental pone en riesgo tanto a esta comunidad como a la población en general.

Esto significa que muchas personas de muy bajos recursos, incluyendo adultos mayores con enfermedades crónicas o jóvenes de la clase trabajadora que por años no han pagado absolutamente nada por la cobertura de salud, se verían obligados a pagar primas de $50 a $114, dependiendo los ingresos. Sin contar con otros copagos por medicinas y test médicos que podrían surgir.

“Yo trabajo muy duro, pero como sabemos aquí en Manhattan todo se va en renta. Cualquier gasto adicional te descuadra la vida. Y no tener un seguro es como estar dándole vueltas a la muerte o a una deuda de miles de dólares si tienes un emergencia”, contó a El Diario, Hilario Valdéz, un comerciante dominicano residente de Washington Heights. La expiración el 31 de diciembre de 2025 de los subsidios ampliados del Mercado de Seguros de Salud para la compra de seguros privados, tendrá un impacto muy severo en la población dominicana que dependen de la asistencia pública para mantener su cobertura.

¿Qué pasa con estos subsidios?

Nueva York es uno de los 18 estados que firmaron una carta conjunta el año pasado, en la que se sostiene que, sin estos subsidios, millones de estadounidenses verán aumentar sus primas de atención médica en miles de dólares.

Específicamente más de 140,000 neoyorquinos dependen de estos créditos mejorados para acceder a una cobertura de salud de calidad y asequible.

Además, estos fondos federales respaldan a otros 1,7 millones de neoyorquinos inscritos en el Plan Esencial (Essential Plan), que ofrece cobertura de bajo costo o sin costo para familias trabajadoras en todo el estado.

“Como resultado del proyecto de presupuesto aprobado en el Congreso el año pasado, el Estado de Nueva York se verá obligado a revertir el Plan Esencial a un Programa Básico de Salud (Basic Health Program)”, establece en un comunicado NYHealthState, una agencia estatal que permite comparar planes de seguro médico, solicitar ayuda financiera, inscribirse en cobertura de salud y renovar o cambiar su plan.

La gobernadora Hochul quien ha criticado duramente a los republicanos del Congreso por no extender estos créditos fiscales, que vencieron el 31 de diciembre de 2025, precisó que estos cambios aumentarán en un promedio de 38% las primas para los neoyorquinos que reciben subsidios, lo que pone la cobertura asequible fuera del alcance de muchas familias trabajadoras.

El pasado 1 de enero entraron en vigor los nuevos costos de las primas del seguro médico, que se dispararán a cuotas inasequibles para 140,000 neoyorquinos, revela un informe de la gobernadora.
Un déficit, un compromiso

Hochul ha mantenido su compromiso de garantizar que los neoyorquinos puedan seguir accediendo a una cobertura médica asequible, pero en los hechos ningún estado puede compensar por sí solo las enormes pérdidas sufridas por la reducción de fondos federales promulgada bajo la Ley Presupuestaria.

De manera clara, se tiene precisado que casi 450,000 neoyorquinos de la población inscrita en la expansión del Plan Esencial corren el riesgo de perder su cobertura actual a partir de julio de 2026 debido a los recortes. Mientras que miles de afiliados más de Medicaid, también podrían perderla debido a los nuevos y engorrosos requisitos.

Para compensar los drásticos tijeretazos que redujeron los fondos de este programa en aproximadamente un 50%, la mandataria estatal ordenó al Departamento de Salud del Estado de Nueva York que presentara una solicitud formal a los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid para que el programa volviera a ser un programa básico de salud y así preservar la cobertura para aproximadamente 1,3 millones de neoyorquinos de bajos ingresos.
Proyecciones para la Gran Manzana

De acuerdo con un informe de la Contraloría de la Ciudad de Nueva York se estima que 725,000 inscritos en Medicaid de la Gran Manzana perderán esta cobertura debido a los requisitos de informes de trabajo más estrictos y las recertificaciones más frecuentes promulgadas como parte de la llamada Hermosa y Gran Ley Presupuestaria de 2025.

Una gran proporción de estos afectados serían dominicanos que tienen a la ciudad de Nueva York como su hogar.

“Se espera que aproximadamente 450,000 neoyorquinos, incluidos aproximadamente 230,000 en la ciudad de Nueva York, pierdan el acceso a su atención gratuita en julio de 2026, lo que los obligará a recurrir al Mercado individual justo cuando expiren los créditos fiscales mejorados y entren en vigor las primas más altas”, especifica el reporte de la oficina del contralor.

Si bien muchos neoyorquinos aún pueden ser elegibles para algunos subsidios y reducciones de costos compartidos, dependiendo del estado migratorio, los pagos de las primas aún podrían ser prohibitivos para este grupo.

Además se prevé que es posible que muchos ya no puedan pagar el seguro.

También se revela, que las necesidades de salud no satisfechas y la atención no compensada aumentarán, lo que ejercerá una presión financiera cada vez mayor sobre la Corporación de Hospitales Públicos de NYC (NYC Health + Hospitals) y los proveedores de salud comunitarios.

La Administración Trump y los congresistas republicanos aducen que se trata en general de un programa ineficiente, costoso y que supuestamente beneficia a indocumentados.
Lo que dice el reporte de CUNY:9,9 % de la población dominicana carecía de seguro médico en 2024, en comparación con el 17.2 % de la población hispana/latina en general.
44.5 % de los quisqueyanos depende exclusivamente del seguro de salud público, frente al 27.1 % del total de la población de Estados Unidos.50% de los dominicanos con seguro recibe algún tipo de apoyo público, como Medicaid, Medicare, CHIP o subsidios del Mercado de Seguros, en comparación con aproximadamente el 30% a nivel nacional.

Estadounidenses en México se sienten seguros a pesar de la violencia desatata por la muerte de “El Mencho”

 
Apesar de la violencia desatada el fin de semana en Jalisco y varios estados de México, tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), los estadounidenses que viven en ese país, no tienen planeado abandonarlo.

Y es que de acuerdo a un reportaje de NBC News, los estadounidenses que viven en Puerto Vallarta, Jalisco, bastión del CJNG, no están dispuestos a abandonar su hogar donde disfrutan del lugar bajo el sol.
El pasado domingo 22 de febero, la ola de violencia no solo en Jalisco, sino al menos en otros 10 estados, se desató tras la muerte de “El Mencho”, en un enfrentamiento con el ejército mexicano a unas 180 millas al este de Puerto Vallarta.

Las autoridades de Estados Unidos ofrecióa una recompensa de $15 millones de dólares por “El Mencho” y era uno de los principales proveedores de cocaína en EE.UU., así como productor de fentanilo y metanfetaminas.
Estadounidenses en Puerto Vallarta

Durante la jornada violenta, miembros del cártel incendiaron vehículos y negocios, y algunos hombres armados allanaron residencias, según los residentes. Charity Palmatier, quien vive en un desarrollo junto a la playa en Puerto Vallarta con otros estadounidenses, calificó el ataque como una demostración de poder de los cárteles y aseguró que ningún ciudadano resultó herido o muerto.

“Esto no es el Viejo Oeste. Es mucho más seguro de lo que crees”, dijo Palmatier, de 57 años, residente de la zona desde hace casi una década.

Mientras que Karen Davis-Farage, de 70 años, relató que vio columnas de humo en toda la ciudad y que algunos artefactos incendiarios fueron lanzados a taxis, autos y autobuses. Inicialmente reservó un vuelo para salir de la ciudad, pero tras constatar que la amenaza había terminado, canceló su regreso a Estados Unidos.

El martes, el Departamento de Estado de Estados Unidos levantó la alerta que pedía a sus ciudadanos en México no salir de casa, especialmente para los que residen en el estado de Jalisco, donde están Puerto Vallarta y Guadalajara. Se calcula que unos 1.6 millones de estadounidenses viven en México, muchos pasando temporadas largas o todo el año en ciudades costeras como Puerto Vallarta.

Estadounidenses como Palmatier y Davis-Farage aseguran, de acuerdo a NBC News, sentirse atraídos por la belleza de la ciudad, sus playas, su ambiente artístico y un estilo de vida más relajado. Palmatier destacó que vive en una burbuja de connacionales, mientras que sus amigos mexicanos han sido cálidos y acogedores.

Álvaro Orozco, agente inmobiliario con base en Houston, señaló que ninguno de sus clientes ha abandonado la ciudad tras los disturbios del domingo.

“Fue aterrador, pero en general es muy seguro allá. Lo que pasó fue una demostración de poder del cártel, no un ataque al azar”, dijo.

Los residentes relataron escenas de miedo y caos mientras el cártel incendiaba restaurantes y vehículos. Davis-Farage comparó la experiencia con los ataques del 11-S en Nueva York, aunque destacó que nunca escucharon sirenas ni intervenciones de bomberos, por seguridad frente a los atacantes.

A pesar de la violencia, los estadounidenses, destaca el reportaje, continúan confiando en la seguridad de la ciudad y esperan que los turistas y residentes no se alejen de Puerto Vallarta por estos hechos.

“Lo que pasó lo considero algo normal en México. No está dirigido contra alguien como yo”, afirmó Palmatier.

Davis-Farage añadió: “Sólo espero que la gente no se aleje de Vallarta por esto”.

Inundaciones en las provincias Espaillat, María Trinidad Sánchez y en Puerto Plata dejan casi 2,000 viviendas anegadas

 
El Centro de Operaciones de Emergen­cias (COE) activó la alerta roja para las provincias Espaillat, María Trinidad Sánchez y en Puerto Plata, donde casi 2,000 viviendas han sido anega­das a causa de las inundaciones y centenares de perso­nas han sido desplaza­das.

En concreto, en Puerto Plata 1,500 viviendas fueron anegadas en los secto­res Berdum, Frambo­yán, El Cementerio, La Cuchilla, Sabaneta, Jamao al Norte, Villa Islabon, Vila Sami Thomas y El Resba­lón.

Asimismo, debido a la crecida del río San Marcos, resultaron incomunicadas las comunidades de San Marcos Abajo, El Corozo y La Vejiga, aunque la situación ha vuelto a la normalidad.

Por su parte, en María Trinidad Sánchez, el desbor­damiento de los ríos Drago y Arroyo al Medio produjeron inundaciones urbanas en los sectores El Barro, Papayo, San José de Matanza y El Mango, donde quedaron anegadas unas 280 viviendas.

Además, en dicha provin­cia quedaron incomunicadas las comunidades Arroyo al Medio, El Drago, Palmilla, El Yayal y El Guayabo y unas 540 perso­nas fueron desplazadas, indi­có el COE en su último parte.

En la provincia Espaillat se produjo un deslizamiento de tierra en la comunidad de Joba Arriba, en el muni­cipio de Gaspar Hernández. También se produjeron ­inundaciones urbanas, pero no hay viviendas afectadas. El COE dispuso la alerta amarilla para Santiago, Herma­nas Mirabal, Monte­cristi, Samaná y La Vega; y la verde para Santiago Rodríguez, Duarte, Monse­ñor Nouel y Valverde.