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lunes, 17 de agosto de 2026

Una encuesta reveló que el 58% de los demócratas prefiere el socialismo al capitalismo


Una nueva encuesta de CBS News/YouGov revela que una mayoría de los votantes demócratas tiene una opinión positiva del socialismo, mientras que el capitalismo genera una valoración considerablemente menor dentro del partido. Los resultados reflejan una brecha de 26 puntos entre ambas corrientes económicas y reavivan el debate sobre el giro ideológico de la base demócrata.

El sondeo, realizado entre el 12 y el 14 de agosto entre 2.287 adultos en Estados Unidos, encontró que el 58% de los demócratas tiene una opinión favorable del socialismo, frente al 32% que mantiene una valoración positiva del capitalismo.

La diferencia también se refleja en las opiniones negativas. La mitad de los demócratas encuestados, un 50%, afirmó tener una opinión desfavorable del capitalismo, mientras que solo el 18% expresó una opinión negativa del socialismo. Además, el 24% dijo no tener una opinión sobre el socialismo y el 18% respondió lo mismo respecto del capitalismo.
Los resultados muestran un contraste significativo con la percepción general entre los estadounidenses. Considerando a todos los participantes de la encuesta, el 46% tiene una opinión favorable del capitalismo, mientras que el 35% mantiene una valoración positiva del socialismo. En sentido contrario, el 33% tiene una opinión negativa del capitalismo y el 42% expresa una opinión desfavorable del socialismo.

La diferencia entre los demócratas y el electorado general se produce mientras las propuestas asociadas con la izquierda económica han adquirido mayor presencia dentro del Partido Demócrata. El mayor respaldo al socialismo entre los votantes del partido también plantea interrogantes sobre el futuro de su agenda económica y sobre el grado de aceptación que tienen conceptos relacionados con una mayor intervención gubernamental.
Para los críticos del Partido Demócrata, los resultados son una señal del desplazamiento ideológico de la organización. Argumentan que el hecho de que casi seis de cada diez demócratas tengan una opinión positiva del socialismo demuestra que esta corriente dejó de ser marginal dentro del partido y se ha convertido en una posición ampliamente aceptada entre sus votantes.
La encuesta también coincide con otros estudios recientes que muestran una creciente apertura hacia candidatos que se identifican con el socialismo democrático. Una encuesta de Economist/YouGov realizada entre el 7 y el 10 de agosto encontró que el 26% de los estadounidenses considera que la mayoría de los demócratas son socialistas, mientras que el 42% no comparte esa percepción.

Asimismo, otro sondeo de Economist/YouGov realizado en junio entre 1.606 encuestados mostró que el 62% de los demócratas afirmó que votaría por un candidato identificado como ''socialista democrático''. Solo el 11% dijo que no estaría dispuesto a hacerlo.

Estos datos han generado críticas entre sectores conservadores, que advierten que la creciente aceptación del socialismo podría impulsar políticas caracterizadas por una mayor intervención del estado, mayores impuestos y regulaciones, además de una expansión del gasto público. Sus detractores sostienen que este enfoque podría afectar la inversión privada, la creación de empleos y el papel de las empresas en la economía estadounidense.

El contraste con el resto del electorado resulta particularmente relevante. Aunque el capitalismo también enfrenta un nivel considerable de rechazo, continúa teniendo una valoración favorable superior a la del socialismo entre los estadounidenses en general. La diferencia es todavía más pronunciada entre los republicanos, cuya base mantiene tradicionalmente una posición mucho más favorable hacia el sistema capitalista.
Esta evolución confirma un cambio peligroso y significativo en la identidad política del Partido Demócrata. La creciente simpatía por el socialismo, sumada al rechazo relativamente alto del capitalismo, podría convertirse en un factor determinante en futuras elecciones y en el debate sobre la dirección económica que adoptará el partido.

Donald Trump dice que va a declarar al Estrecho de Ormuz como "territorio estadounidense"


Parece un chiste pero no lo es. El pasado viernes, durante un acto oficial en la academia de policía de Garden City, Nueva York, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró que en el corto plazo declarara al estrecho de Ormuz como territorio estadounidense. Sus palabras textuales fueron: "Después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado muy severamente, muy pronto voy a declarar el estrecho de Ormuz como territorio de Estados Unidos. Es cierto"
Además mencionó que las fuerzas estadounidenses tienen completamente bloqueado el estrecho: "Tenemos el bloqueo. Ningún barco pasa a menos que nosotros lo queramos".

Todo esto se suma al posteo que hizo en la red social Truth Social este miércoles en el que decía: "Estados Unidos tiene el control total del estrecho de Ormuz. ¡Creo que nos lo quedaremos!"

Pero la verdad es que es solo es un puro delirio imperialista. En el mejor de los casos, esto implicaría una importante presencia militar estadounidense de carácter permanente no solo sumamente costosa en términos económicos (en un momento en que la economía esta lejos de estar en su mejor momento) sino sumamente riesgosa, ya que expone a sus tropas a futuros ataques por parte de Irán y sus aliados y de cualquier otro actor regional que vea su presencia permanente en Ormuz como una amenaza. Y no mencionemos que terminaría destruir el precario equilibro que hay en en el Cercano Oriente, si es que aun existe.

Pero este no es el mejor de los casos, todo lo contrario: Estados Unidos no ha podido derrotar militarmente a Irán a pesar de meses de ataques y bombardeos: no ha logrado la reapertura del estrecho, no ha podido destruir al régimen iraní y no pudo destruir su capacidad militar. Es mas, la guerra ha demostrado nuevamente que la principal potencia imperialista no es invencible.

Estas declaraciones de Trump son, entonces, un intento desesperado para vender una victoria de una contundente derrota estratégica. No es la primera vez que lo hace, el y su gabinete vienen declarando una victoria contundente hace meses, pero es evidentemente que cada vez tiene menos argumentos para hacerlo.

La desesperación también se explica con el hecho de que este año son las elecciones de medio termino, elecciones a las que Trump entra completamente hundido en las encuestas y donde se vaticina un triunfo del partido demócrata. Un triunfo contundente de este podría dejar a su gobierno en minoría en ambas cámaras lo que seria un golpe casi letal a su presidencia.

Sumado a esto, la guerra sigue siendo sumamente impopular en Estados Unidos, mas aun gracias al constante aumento del precio del combustible provocado por el bloqueo del estrecho, que llevo a un alza de la inflación y al encarecimiento del costo de vida, un combo letal para las aspiraciones electorales de cualquiera. Y por eso, esto fue algo a lo que Trump también se refirió ese mismo viernes. Sin embargo, su declaración fue verdaderamente insólita: se negó a pedir perdón por los altos precios diciendo textualmente que "están pagando (refiriéndose a los estadounidenses) un poco mas por la gasolina para que un país muy malvado, el principal patrocinador del terrorismo a nivel mundial, no tenga un arma nuclear. No voy a pedir disculpas, hice lo correcto"
Es difícil pensar que estas declaraciones generen mucha simpatía al estadounidense promedio que le cuesta llegar a fin de mes y es difícil pensar que lo ayudaran al actual presidente a subir en las encuestas.
Nunca hay que desestimar completamente las declaraciones del presidente de la potencia imperialista más fuerte del mundo, pero las declaraciones de Trump muestran a un Estados Unidos golpeado y desesperado por disimular su cada vez más marcada decadencia y a un Trump cada vez más desesperado por salvar su gobierno.

despliega 700 agentes en Alto Manhattan "una multitud tomó las calles de Dyckman Street

 

Alrededor de 700 agentes del Departamento de Policía de Nueva York se desplegarán en Inwood y Washington Heights.

Las autoridades de Nueva York refuerzan este fin de semana la seguridad en Inwood y Washington Heights, en el Alto Manhattan, ante la posibilidad de un nuevo “teen takeover”, luego de los disturbios registrados la semana pasada tras el Desfile del Día Dominicano, que dejaron un joven de 23 años muerto y daños materiales por cientos de miles de dólares.
Alrededor de 700 agentes del Departamento de Policía de Nueva York se desplegarán en la zona para evitar que se repitan las escenas del pasado domingo, cuando una multitud de jóvenes tomó las calles de Dyckman Street, bloqueó el tránsito, se subió sobre vehículos estacionados y causó destrozos en comercios y propiedades, reseñó ABC 7 NY.
La medida responde también a publicaciones en redes sociales que alertan sobre una posible nueva concentración para este domingo. El NYPD confirmó a CBS News New York que está al tanto de la convocatoria y señaló que mantendrá presencia policial en el área mientras monitorea la información relacionada con el evento.

“Lo que experimentamos en esta parte de nuestra comunidad fue inaceptable, fue peligroso”, afirmó la concejal Carmen De La Rosa, quien aseguró que los residentes tuvieron dificultades para llegar de manera segura a sus viviendas y que los daños materiales alcanzaron cientos de miles de dólares.

El episodio de la semana pasada ocurrió después de que el Desfile del Día Dominicano transcurriera sin incidentes importantes. Horas más tarde, las calles de Inwood quedaron abarrotadas y se produjeron altercados. En medio de ese contexto, un hombre de 23 años murió apuñalado tras una discusión.

Vecinos consultados por CBS News describieron escenas de caos. Julia Venuti relató que algunos jóvenes bailaban sobre automóviles estacionados y posteriormente ingresaron a propiedades privadas. Imágenes obtenidas por el medio muestran a integrantes de la multitud entrando en el terreno de un edificio residencial donde, según los residentes, viven principalmente personas mayores.
La preocupación se ha extendido entre comerciantes y habitantes del sector. Nancy Preston, residente de la zona, dijo a ABC 7 NY que durante los disturbios quedó atrapada dentro de su vivienda y comparó lo ocurrido con una “película de desastres” y de terror.
Los líderes locales han llevado el asunto al nivel más alto del NYPD y sostienen que el despliegue busca impedir reuniones no autorizadas, no criminalizar a los jóvenes. El congresista Adriano Espaillat señaló, citado por CBS News, que el fenómeno de los “teen takeovers” no es exclusivo de Nueva York.
Los comerciantes temen nuevas pérdidas si las calles vuelven a quedar bloqueadas. Ana Inoa, empleada de un deli del sector, dijo que, si es necesario cerrar las vías para garantizar la seguridad, prefiere que permanezcan cerradas antes que volver a enfrentar una situación similar.