El expresidente del Gobierno español tenía previsto viajar a Santo Domingo el mismo día en que fue notificado como investigado en la causa relacionada con el rescate público de la aerolínea venezolana. Como informó Vozpópuli, un equipo de agentes del Departamento del Tesoro de EEUU esperaba al expresidente en el aeropuerto de Las Américas de la capital dominicana para impedir que volara a Caracas, en un vuelo privado fletado por el Palacio de Miraflores, ante la sospecha de que pudiera ocultar pruebas para entorpecer la investigación de que viene siendo objeto, también al otro lado del Atlántico.
Pese a que el proceso judicial impidió a Zapatero tomar el vuelo regular a Santo Domingo, la intención norteamericana de ‘interceptar’ al expresidente español en suelo dominicano revela cómo la presión de la Casa Blanca sobre el Gobierno de Luis Abinader ha surtido efecto. Una mala noticia para la ‘izquierda caviar’ socialista.
La Administración Trump ha declarado la guerra a las mafias del narcotráfico dedicadas a introducir droga en territorio norteamericano, que emplean el enclave caribeño como puerto base de sus operaciones ilícitas. Además, ha obligado al Ejecutivo dominicano a estrechar el cerco sobre actividades relacionadas con el blanqueo de capitales.
La ofensiva diplomática norteamericana, intensificada tras la captura en Venezuela de Nicolás Maduro y redefinida en la Cumbre ‘Escudo de las Américas’ celebrada en Florida el pasado mes de marzo, puede alterar la comodidad de algunos viejos dirigentes del PSOE que mantienen fuertes vínculos personales, negocios y actividades de toda índole con Santo Domingo y áreas particularmente exclusivas en la isla caribeña.
Inquietud en el PSOE y en Moncloa
La República Dominicana es uno de los destinos clave para el desarrollo de negocios ligados a la actividad de Zapatero y de otros antiguos miembros de gobiernos del PSOE, como los exministros José Bono, Miguel Ángel Moratinos y Reyes Maroto, entre otros.
La preocupación se extiende asimismo al ámbito presidencial por los vínculos con la isla de Begoña Gómez, a quien el juez Juan Carlos Peinado acaba de retirar el pasaporte tras enviarla a juicio. Peinado ya solicitó al Ministerio del Interior información sobre los viajes realizados al extranjero por la esposa del presidente y la asesora de esta en La Moncloa, Cristina Álvarez, también procesada.
Solo en 2025, los aviones del Ejército del Aire y del Espacio destinados al transporte de autoridades VIP efectuaron una docena de vuelos a República Dominicana, si bien se explican porque es un punto concertado para realizar escalas del que se viene haciendo uso desde hace muchos años.
Traslados a Caracas
Los lazos de Zapatero y su exministro de Defensa José Bono con el Gobierno de Abinader están más que acreditados. En el caso del expresidente del Gobierno, las autoridades dominicanas le han venido facilitando sus traslados desde Santo Domingo a Caracas en los frecuentes desplazamientos de este a Venezuela.
En el pasado, la operativa de estos viajes se producía por medio de vuelos cubiertos por aeronaves pertenecientes a PDVSA, la empresa petrolera del régimen chavista, que trasladaban al expresidente español desde la capital dominicana a Caracas. Algunos de estos aviones han sido inmovilizados como consecuencia de las sanciones impuestas por la Secretaría del Tesoro de EEUU sobre el Gobierno bolivariano.
También Víctor de Aldama ha declarado que en alguna ocasión Zapatero cubrió esta ruta de vuelta a bordo del avión privado del comisionista, investigado en el ‘caso Hidrocarburos’ y también en la causa ligada a los contratos suscritos por Transportes para la provisión de mascarillas durante la pandemia.
Asesor del Gobierno de Abinader
En cuanto a Bono -sobre el que, como informó este periódico, EEUU ha solicitado información por sus negocios y contactos en la zona-, su declarada amistad con el presidente dominicano le ha valido la concesión de la nacionalidad del país y su implicación en proyectos estatales como el de asesorar la reforma de la Policía Nacional del país, un cometido que generó una enorme controversia institucional en la isla. Bono, que reside en Santo Domingo varios meses al año, mantiene en Dominicana negocios unidos a cuatro sociedades ‘offshore’ registradas en la capital del país caribeño en 2020.
Las actividades de exdirigentes socialistas alcanzarían también la posibilidad de ejercer un cierto control sobre los aeropuertos de la isla, según las fuentes consultadas por este periódico.
Las advertencias norteamericanas al Ejecutivo dominicano han sido ejercidas de forma especial por el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
Por su parte, el propio Donald Trump ordenó redoblar el marcaje sobre Santo Domingo tras destaparse, hace unos meses, un caso de sobornos relacionados con el tráfico de visados que implicaba a un agente de la DEA destinado en la delegación de este departamento policial en la isla caribeña.