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viernes, 15 de mayo de 2026

Trump logra acuerdos históricos en China: Xi volverá a comprar petróleo estadounidense y se abre a los aviones Boeing

Trump además consiguió que Xi Jinping respalde la desnuclearización de Irán.


La Casa Blanca informó este jueves que la cumbre entre el presidente Donald Trump y su homologo chino Xi Jinping concluyó con acuerdos y entendimientos en el comercio, la energía y la crisis de Irán.
Según el gobierno estadounidense, los líderes de las superpotencias discutieron "formas de mejorar la cooperación económica entre nuestros dos países, incluyendo la expansión del acceso al mercado para las empresas estadounidenses en China y el aumento de la inversión china en nuestras industrias".

Trump y Xi también "destacaron la necesidad de aprovechar los avances para detener el flujo de precursores de fentanilo hacia los Estados Unidos" y de "aumentar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses". Como novedad, Xi Jinping expresó interés en comprar petróleo estadounidense para reducir la dependencia de China del Medio Oriente, región que actualmente se encuentra en conflicto.

En este sentido, hablando sobre la crisis en el Estrecho de Ormuz y la guerra en Irán, el líder del régimen chino manifestó su oposición al cierre del Estrecho por parte del régimen terrorista iraní y a la posibilidad de que se cobre un peaje para transitar el paso marítimo clave. Xi coincidió con Trump en que "Irán nunca podrá tener un arma nuclear".

Xi hizo otros compromisos para que su país compre gas natural licuado (GNL) y otros productos energéticos de los EEUU, junto con bienes como soja y aviones Boeing. Trump salió de la reunión con su par chino satisfecho, recordando que China no compra petróleo estadounidense desde mayo de 2025 y que esta realidad muy posiblemente cambie en los próximos meses.

En entrevista con el periodista Sean Hannity de Fox News luego de la cumbre, Trump confirmó que Xi se ofreció a ayudar con la seguridad en el Estrecho de Ormuz y a resolver la crisis en Irán. "Al presidente Xi le gustaría que se llegara a un acuerdo. Realmente le gustaría. Y se ofreció. Dijo: 'Si puedo ser de alguna ayuda, me gustaría ayudar'", afirmó el presidente.

Además, el secretario general del del Partido Comunista de China, prometió no proporcionar apoyo militar a Irán. "Lo discutimos. Es decir, cuando dices apoyo, ellos no están librando una guerra con nosotros ni nada parecido. Él dijo que no entregará equipo militar. Esa es una declaración importante", detalló Trump a Hannity.

Hegseth castigó al Reino Unido por no apoyar la guerra contra Irán y lo excluyó de la lista de aliados clave de Estados Unidos



El secretario de Defensa de Donald Trump lanzó una dura advertencia contra Londres y acusó a Europa de “no estar a la altura” frente a la amenaza iraní.


El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, profundizó la tensión con el Reino Unido luego de cuestionar duramente la negativa del gobierno británico de participar activamente en la ofensiva militar contra Irán impulsada por la administración de Donald Trump.

En una fuerte declaración escrita presentada ante el Congreso estadounidense, Hegseth acusó a varios países de la OTAN de actuar como “aprovechadores” de la protección militar norteamericana y advirtió que Washington “recordará” qué aliados se negaron a respaldar las operaciones contra el régimen iraní.
Estados Unidos endurece su postura contra Europa

Las palabras de Hegseth marcaron un nuevo punto de quiebre en la histórica relación entre Washington y Londres. El funcionario dejó deliberadamente fuera al Reino Unido y a Francia de una lista de “aliados modelo” en la que sí incluyó a Israel, Polonia, Finlandia, Corea del Sur y los países bálticos.

“Demasiados aliados de la OTAN demostraron en las últimas semanas que no se puede confiar en ellos para apoyar nuestras operaciones contra Irán”, afirmó Hegseth. Además, calificó como “inconcebible” la falta de respaldo europeo en un conflicto que, según explicó, afecta directamente la estabilidad energética global y la seguridad occidental.

El jefe del Pentágono sostuvo que la OTAN quedó atrapada durante décadas en una lógica de dependencia militar de Estados Unidos y exigió que los socios europeos “den un paso adelante” en defensa de Occidente.
Donald Trump también apuntó contra el Reino Unido

La postura de Hegseth refleja directamente el enojo de Donald Trump con el gobierno laborista de Keir Starmer, que evitó involucrarse militarmente en la campaña contra Irán.

Trump incluso había criticado públicamente a los países europeos que dependen del petróleo que circula por el Estrecho de Ormuz pero se negaron a participar de las operaciones militares.UK no es un aliado clave para EEUU

“Deberían juntar algo de coraje e ir a tomar el estrecho”, afirmó el presidente estadounidense, en referencia a las naciones que rechazaron colaborar en la ofensiva contra el régimen iraní.

El Reino Unido refuerza su presencia militar en Medio Oriente

Pese a no participar directamente en los ataques, el Reino Unido anunció en las últimas horas el despliegue de cazas Typhoon, sistemas antidrones y tecnología autónoma de rastreo de minas marítimas en el Estrecho de Ormuz.

El destructor HMS Dragon ya fue enviado a la región, mientras que el buque RFA Lyme Bay será adaptado para operar drones especializados en despejar rutas marítimas estratégicas.

Sin embargo, las autoridades iraníes respondieron con amenazas directas. El viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, advirtió que cualquier interferencia británica en la zona recibirá una “respuesta inmediata y decisiva”.
Israel emerge como el principal aliado estratégico de Estados Unidos

En contraste con las críticas dirigidas hacia Europa, tanto Trump como Hegseth destacaron especialmente el papel de Israel durante el conflicto con Irán.

“Israel tiene misiones claras y estamos agradecidos por ello. Los socios capaces son buenos socios”, declaró Hegseth, quien además cuestionó a los aliados tradicionales europeos por “dudar constantemente sobre el uso de la fuerza”.

Las declaraciones reflejan un cambio geopolítico cada vez más evidente dentro de la política exterior estadounidense: la relación estratégica con Israel y determinados gobiernos conservadores parece estar desplazando el antiguo eje atlántico construido alrededor del Reino Unido y Europa Occidental.
La “relación especial” entre Estados Unidos y Reino Unido entra en crisis

La crisis diplomática también quedó reflejada en declaraciones recientes del embajador británico en Washington, Sir Christian Turner, quien admitió que la verdadera “relación especial” de Estados Unidos ya no es con el Reino Unido, sino con Israel.

Según reconoció el diplomático, el vínculo histórico entre Londres y Washington “seguirá siendo especial”, aunque bajo términos completamente distintos a los del pasado.

Está muy bien usar Ormuz como arma geopolítica, pero el mundo está empezando a esquivar a Irán y puede hacerlo para siempre

 

Irán lleva años utilizando el estrecho de Ormuz como arma de presión geopolítica. Sin embargo, el problema para Teherán es que esa estrategia puede volverse en su contra más pronto que tarde.

¿La razón? Lo que durante décadas fue uno de los mayores cuellos de botella energéticos del planeta está perdiendo peso relativo a medida que productores, navieras y grandes economías ya están reorganizando sus cadenas de suministro y diversificando rutas.


De hecho, el golpe puede ser especialmente duro para la propia economía iraní. Cerca del 80% de las exportaciones totales del país, alrededor del 60% de los ingresos fiscales del régimen y aproximadamente una cuarta parte de su PIB dependen todavía de que Ormuz permanezca operativo.
La dependencia energética mundial ya no es la misma

La gran transformación del mercado energético durante los últimos años ha reducido la capacidad de presión de algunos países productores concretos. Estados Unidos se ha consolidado como la mayor superpotencia energética global gracias al auge del shale oil y el gas natural licuado.

Actualmente exporta más de 8 millones de barriles diarios en productos petrolíferos. Además de enormes cantidades de GNL, diésel, fertilizantes y combustible de aviación hacia Europa, Asia y América Latina.

También, productores como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han ampliado capacidad y pueden añadir rápidamente millones de barriles adicionales al mercado. De hecho, Emiratos podría incrementar la producción en torno a 4 millones de barriles diarios.

Eso significa que buena parte del petróleo que anteriormente dependía directamente de Ormuz ya puede sustituirse mediante otras rutas y otros productores.
Irán está amenazando una vía de la que depende y mucho

El problema para Teherán es que, aunque el estrecho sigue siendo importante para el comercio mundial, lo es muchísimo más para la propia economía iraní.

El país necesita mantener abiertas sus exportaciones energéticas para sostener ingresos públicos, reservas de divisas y estabilidad presupuestaria. La amenaza de bloquear Ormuz genera tensión en el mercado como está ocurriendo, pero también está llevando a los demás países a acelerar la búsqueda de alternativas permanentes.
La situación recuerda a lo ocurrido con Europa tras la invasión rusa de Ucrania. Muchos países entendieron que depender excesivamente de un proveedor geopolíticamente inestable suponía un riesgo estratégico enorme.

Desde entonces, Europa ha reducido considerablemente su dependencia energética de Rusia mediante diversificación de proveedores, terminales de gas natural licuado y nuevas infraestructuras. ¿Podría suceder un fenómeno parecido en torno a Ormuz?
Las grandes navieras ya están cambiando rutas

Las principales compañías marítimas llevan meses viendo que el estrecho es un riesgo permanente. Por ello, gigantes como Maersk, MSC o CMA CGM están espabilando.

De hecho, están desviando parte del tráfico hacia puertos alternativos situados en el Golfo de Omán y el mar Rojo. Puertos como Fujairah, Sohar o Khor Fakkan están ganando protagonismo logístico esta primavera, mientras las empresas reorganizan cadenas de suministro.

También, muchas rutas que tradicionalmente atravesaban el canal de Suez y Ormuz empiezan a desviarse por el cabo de Buena Esperanza, pese al aumento de tiempos y gastos logísticos. Estas compañías prefieren asumir un mayor importe operativo antes que depender de una zona inestable y, claro, ser objetivo de las bombas.
Arabia Saudí y Emiratos llevan ventaja

Mientras Irán depende enormemente de Ormuz, sus vecinos llevan años construyendo alternativas. Arabia Saudí ha ampliado la capacidad de Petroline, un gigantesco oleoducto que conecta los campos petrolíferos orientales con el mar Rojo.

Emiratos Árabes Unidos, por su parte, exporta crudo directamente desde Fujairah evitando completamente el estrecho. Irán, sin embargo, sigue dependiendo de una única vía marítima.
Tras semanas de conflicto con EEUU e Israel, las consecuencias económicas empiezan a ser visibles dentro del propio país. Las exportaciones iraníes de petróleo han caído desde unos 2 millones de barriles diarios hasta menos de 600.000. O lo que es lo mismo, un desplome superior al 70%. Los petroleros cargados con crudo iraní se acumulan frente a la isla de Kharg.

Por otra parte, el rial iraní se mueve ya en mínimos históricos frente al dólar en el mercado informal, acercándose a 1,8 millones de riales por cada dólar estadounidense. La pérdida de confianza en la moneda ha acelerado la fuga de capitales y aumentado todavía más la presión inflacionaria.

Hay que tener en cuenta una cosa: Irán depende fuertemente de importaciones para numerosos bienes básicos e industriales. Por lo que la depreciación de la moneda se traslada rápidamente al precio de los alimentos, medicinas y productos esenciales.

En apenas unas semanas, productos básicos como pollo, carne o lácteos han registrado fuertes subidas de precios. La inflación oficial supera ampliamente el 70% anual y se teme un deterioro todavía mayor si continúa la caída del rial.

Mientras tanto, sectores industriales enteros funcionan muy por debajo de capacidad. Miles de fábricas y complejos petroquímicos han reducido la producción o directamente han paralizado la actividad por la guerra.

Nada de esto significa que el estrecho haya dejado de ser importante, ni mucho menos. Pero Irán podría estar tensando una cuerda que, a medio plazo, puede llegar a romperse y lo peor para ellos: hacerlo para siempre.