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sábado, 7 de febrero de 2026
OPINIÓN EN VENEZUELA "Faltan muchos presos por liberar"
Salieron algunos y faltan muchos para llegar a ser todos. Quedan inocentes civiles, militares, jóvenes, ancianos, algunos cuya vida se va apagando.
A la presidenta temporal en estreno le urge mostrar piedad. Delcy Rodríguez quedaría muy mal ante la comunidad internacional si luego de haber anunciado que “en Venezuela se abre un nuevo momento político con excarcelaciones masivas”, se descubriera el fraude de haber abultado la cifra con presos comunes.
La cantidad manipulada parte de una narrativa construida que suma presos previos y presos comunes, contabilizados bajo su peculiar estadística y con el cándido argumento de que las liberaciones fueron iniciativa bondadosa de Nicolás Maduro.
La mentira pillada explica la alteración emocional de Jorge Rodríguez al ser desmentido por la ONG Foro Penal que con registro en mano demostró que el número de liberados no era de 400 como él aseguraba, sino que ni siquiera llegaba a 100.
Por eso, horas después tuvieron que corregir y así fue como optaron por sacar de la cárcel a una cantidad importante de detenidos.
Esta decisión del gobierno temporal la ejecutan con claro conocimiento de que la lupa del mundo está activada sobre su comportamiento, por lo que urgía mostrar un gesto de paz liberando una cifra importante de presos políticos.
Pero repito: no olvidemos que son muchos los que todavía siguen injustamente en prisión por sus ideas políticas o por ejercer su derecho a expresarse, o por atreverse a protestar.
Son muchos los incomunicados, en desaparición forzada, y muchos son los que están enfermos. Son centenares de inocentes, algunos con pena cumplida como los tres efectivos de la Policía Metropolitana que ya han pasado 23 años tras las rejas.
Bien lo advirtieron los periodistas Roland Carreño y Luis López: “Aún queda mucha gente en las cárceles; esperemos que sigan liberando hasta que no quede ningún preso político”.
Un detalle importante es que el anuncio del inicio de “un nuevo momento político” lo hizo Delcy flanqueada por su hermano Jorge y por Diosdado Cabello.
Lo de Diosdado al lado le resultaba urgente luego de que él activara su mecanismo de presión saboteando con sus malandros armados la tranquilidad deseada para celebrar la reciente toma de poder.
Recordemos que entre los Rodríguez y Diosdado Cabello hay una vieja tensión. Los primeros procuran convencer al presidente de Estados Unidos Donald Trump de que tienen el control de la fuerza policial y militar, mientras que Diosdado Cabello en la estrategia de hacerse imprescindible y decidido a obligar a negociar para salvar su vida, está dispuesto a la violencia.
Es evidente que Diosdado se ha preparado para esa circunstancia, no solo a la cabeza del Psuv; además ha modelado para usarlo a su servicio, al aparato represivo policial y judicial, lo que implica el control de cárceles y de tribunales y fiscalía, además de los colectivos violentos.
Los rugidos de Diosdado han obligado a los hermanos Rodríguez a postergar su liquidación. Además, una llamada desde Estados Unidos con un ultimátum persuadió a Diosdado a dar el viraje.
Los hermanos habían aceptado el método del cuentagotas impuesto por Diosdado Cabello para las primeras liberaciones. Fue una gran torpeza hacerlo justo después de que el mismo Donald Trump anunció con grandilocuencia el inicio en Venezuela del proceso de liberar sus presos políticos.
En cuanto a la situación de los excarcelados se trata realmente de una liberación chucuta puesto que han aplicado una acción judicial-política que no libera a la gente de verdad porque impone medidas restrictivas con clara prohibición de hablar en los medios de comunicación.
Todos sufren aún una libertad condicionada bajo la amenaza de un proceso abierto.
Y nada hará desaparecer las consecuencias de tanta maldad, así como probablemente nadie pagará lo sufrido por los presos y sus seres queridos. Basta el registro de las imágenes de rostros marcados por el infierno y el dolor, como el del periodista Ramón Centeno tras 3 años, 11 meses y 13 días en prisión. Una foto que no necesitó de una leyenda explicativa. Ramón caminaba al entrar en la cárcel. Salió en silla de ruedas.
Por lo pronto Diosdado se disfrazó de hombre bueno y se vistió de paltó. Queda así diferida hasta nuevo aviso su demostración de amor y lealtad hacia Nicolás Maduro y las promesas de vengar la traición. Lo que no significa paz.
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