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domingo, 4 de diciembre de 2022

La cultura de la violación es sacar a los violadores a la calle antes de tiempo


Vamos a ser serios y vamos a comenzar por el comienzo: qué se entiende por cultura. 
Cuando digo serios, quiero decir vamos a joder a la parlanchina atolondrada y resabiada que recurre a palabros efectistas. Para ello, se impone un repaso somero y fundamental a las nociones y definiciones de la antropología cultural, empezando por la de cultura. 
En la literatura especializada hay diversas formulaciones. La cultura, según ellas, vendrían a ser todo aquello que el individuo recibe de la sociedad para poder entender y valerse tanto del mundo exterior como de la comunicación social. La cultura tiene componentes compartidos entre sus integrantes tales como el lenguaje -en primer lugar, símbolos, artefactos, rituales, valores, actitudes y técnicas o métodos a los que se supone han demostrado, a lo largo del tiempo, que ofrecen las mejores soluciones. 
La cultura se define pues en oposición a naturaleza pero no como un pegote sin relación con ella y menos aún en conflicto con ella. Así pues, teoréticamente al menos, hay culturas mejores que otras en cuanto que abren a la sociedad que la comparte y por la que se define a un universo de valores superiores y objetivos o, del mismo modo, a un éxito material o a una mejor supervivencia incluso. Refinamiento cultural no es pues equivalente -ni mucho menos- a superioridad cultural en términos morales o en otros términos no morales.

¿En qué consistiría pues una “cultura de la violación”? En una serie de símbolos, códigos, frases hechas, comportamiento y “valores” compartidos entre los que de ella participan. Pues bien, esa cultura no existe. Existen culturas donde no se da, de hecho, no derecho o de palabra, el respeto debido a la integridad de la mujer o.a la integridad y autonomía del sujeto de derechos en el ámbito sexual en particular. 
Qué le pregunten a la repulsiva y zafia menestra verdulera qué clase de cultura es esa a la que se refiere. Qué nos hagan ver si pueden que no es otro espantajo más y otro aspaviento más de unos tipejos pudremitas que representan por sí solos lo peor de la decadencia civilizacional del Occidente y el ataque más vil a la racionalidad discursiva que siempre nos fue propia.

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