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miércoles, 23 de noviembre de 2022

El Generalísimo! Máximo Gómez Báez «Dominicano de nacimiento, cubano de corazón» «tan honorables como severos y virtuosos»



«Dominicano de nacimiento, cubano de corazón», era la expresión de José Martí cuando, al referirse al general Máximo Gómez, reconocía la historia de un hombre comprometido, desde fecha bien temprana, con los destinos políticos de la Cuba colonial.

Aquel joven amante del baile, la buena música, la poesía y de todo su entorno natal banilejo, decidió enrolarse en un proceso de liberación que lo llevó a convertirse, según sus propias palabras, en «revolucionario radical». Desde entonces luchaba, no por sostener los intereses de un caudillo militar en busca del poder político, sino por «cambiar cosas y hombres viejos, por cosas y hombres nuevos».

La primera referencia formativa del joven Gómez se remite a la educación que recibiera de sus padres, Andrés Gómez y Clemencia Báez, «tan honorables como severos y virtuosos». Una disciplina férrea, propia del campo dominicano, solo delegable en la figura de los maestros de escuela –«maestros de látigo y palmeta hasta por una sonrisa infantil», como los calificara Gómez.

Esta influencia familiar transcurrió en un contexto marcado por la inestabilidad política de Santo Domingo que lo condujo a incorporarse a los batallones dominicanos para enfrentar al invasor haitiano en 1855, fecha en que recibió su bautismo de fuego en los campos de Santomé. La incorporación a la vida política del país, con apenas veinte años de edad, fue clave en el proceso formativo de la personalidad. El campo de batalla impuso al joven otras reglas diferentes a las conocidas en su hogar; había acontecido en su vida lo que él definió como «transición eléctrica».

Un lustro después, otro hecho político impactaría en su vida: el llamado del general Pedro Santana a la anexión de República Dominicana a España en 1861. El joven de 25 años de edad se alistó en las Reservas Dominicanas como Secretario de la Tenencia de Gobierno de Baní: «Tan inexplicable locura más tarde debía pagarse muy cara. Aquello fue un aturdimiento nacional que dejó a la juventud dominicana huérfana, sin guía ni directores; Santana, jefe de un Partido, capitanea la anexión, pues se hallaba en el poder, Báez, caído y fuera del país, viste la faja de Mariscal de Campo del ejército español».

El triunfo de la Revolución Restauradora contra la anexión lo obligó a salir de su tierra natal en compañía de su madre y dos hermanas. Los escasos cuatro años que mediaron desde su llegada a Santiago de Cuba, en julio de 1865, hasta su incorporación a la guerra de independencia de Cuba, en octubre de 1868, comprendieron una etapa que podría denominarse «primeros descubrimientos». La impronta de la realidad colonial esclavista cubana condicionó rápidamente en Gómez un proceso reflexivo que giró en torno a la revalorización de su conducta en tierras dominicanas.

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