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domingo, 25 de octubre de 2026

La elección más importante de la historia de Brasil: hoy balotaje entre Flávio Bolsonaro y el comunista Lula da Silva

Los patriotas que respaldan a Bolsonaro llegan al balotaje con la esperanza de llevar al derechista a la presidencia y evitar la reelección del dictador Lula.



Hoy, domingo 25 de octubre, Brasil vive una jornada electoral decisiva e histórica para el destino de Sudamérica. Un total de 158,7 millones de brasileños habilitados para votar —un incremento de 2 millones de electores en comparación con las elecciones generales de 2022— acuden a las urnas para elegir en segunda vuelta al próximo presidente de la República.

El comicio presidencial enfrenta dos modelos profundamente antagónicos: la opción de libertad, prosperidad y orden encabezada por el senador Flávio Bolsonaro del Partido Liberal (PL), e impulsada por el legado de su padre Jair Bolsonaro, frente al modelo autoritario y socialista del dictador Luiz Inácio Lula da Silva, representante del Partido de los Trabajadores (PT).

El despliegue logístico de esta elección nacional se efectúa a través de 500.000 urnas electrónicas instaladas en 92.000 centros de votación distribuidos a lo largo de 5.570 municipios en todo el país, además del registro de casi 919.000 ciudadanos habilitados en el exterior (32% más que en 2022). El sistema electoral establece el voto obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 70 años (siendo facultativo para los jóvenes de 16 a 17 años y mayores de 70 años).

La jornada de votación se desarrolla de forma presencial entre las 08:00 y las 17:00 horas bajo un horario unificado adaptado a la hora de Brasilia en todos los husos horarios del territorio nacional. Para emitir el sufragio, los electores presentan su documentación con foto ante la mesa electoral e ingresan su voto mediante las máquinas de votación electrónica de grabación directa (DRE): digitan el número 22 correspondiente a la candidatura de Flávio Bolsonaro, presionan el botón verde para confirmar, el botón naranja para corregir, o la tecla blanca para votar en blanco. Gracias al procesamiento automatizado del Tribunal Superior Electoral (TSE), los resultados oficiales se conocerán con extrema rapidez pocas horas después del cierre de las mesas.
Las proyecciones electorales de la jornada anticipan un resultado favorable a las fuerzas de la libertad. Según la última encuesta de la consultora Datafolha difundida el jueves 22 de octubre, Flávio Bolsonaro encabeza la intención de voto con un 47% de las adhesiones frente al 45% de Lula da Silva, registrando una ventaja en el marco de un empate técnico con un margen de error de dos puntos, con un 6% de votos en blanco y un 2% de votos nulos.

Este liderazgo ratifica la tendencia de la primera vuelta del 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro destruyó los pronósticos de la izquierda al ganar con 56,1 millones de votos (47,03% de los válidos o 47,23% en el escrutinio del 98,99%) aventajando por 2,2 millones de votos a Lula da Silva, quien quedó relegado con 53,9 millones (45,16% o 44,93%).

La postulación de Flávio Bolsonaro se apoya además en una hegemonía política e institucional sin precedentes. Para el período legislativo 2027, la proyección gráfica sobre las 81 bancas del Senado Federal otorga a la derecha una mayoría absoluta de 49 escaños (frente a 16 escaños del centro y 16 escaños de la izquierda), superando holgadamente los 41 votos requeridos para la mayoría simple y quedando al borde de los 54 votos necesarios para reformas constitucionales o la aprobación de un juicio político (impeachment)El candidato, Flavio Bolsonaro
En la Cámara de Diputados, las fuerzas conservadoras aseguran 388 diputados frente a solo 124 de la izquierda, mientras que en las gobernaciones estatales la derecha controla 18 estados. Este dominio territorial se refleja en victorias como la del gobernador Tarcísio de Freitas en San Pablo —quien se reeligió con el 64,33% (6.853.195 votos) frente al 34,78% (3.705.411 votos) del ministro de Economía Fernando Haddad (alcanzando un 63,53% al 67% de las mesas)— y de Douglas Ruas en Río de Janeiro con el 50% de los votos válidos.
Como antecedente secundario de la jornada, el último debate presidencial realizado la noche del viernes 23 de octubre en los estudios de TV Globo en Río de Janeiro dejó al descubierto la desesperación del régimen petista. Mientras Flávio Bolsonaro, mantuvo una postura moderada y aspiracional prometiendo “futuro” y “prosperidad”, el mandatario socialista Lula da Silva (a sus 81 años) lució confundido con los tiempos, perdiendo el control de la discusión y recurriendo a agresiones verbales tras ser acorralado por el alto endeudamiento de las familias y la tasa de interés anual del 13,75%. En contraste, Flávio Bolsonaro reafirmó sus propuestas de mano dura, incluyendo la reducción de la edad de responsabilidad penal a 14 años para delitos graves y un recorte del gasto público para frenar el despilfarro del Estado.

Una elección con consecuencias para Brasil y América Latina


La victoria de Lula supondría la continuidad del actual proyecto de izquierdas, con énfasis en los programas sociales, la protección medioambiental y una política exterior que reivindica la autonomía brasileña. Una victoria de Flávio Bolsonaro marcaría un giro hacia la derecha y podría acercar más a Brasil a la agenda del presidente estadounidense Donald Trump, con posibles cambios en las relaciones comerciales, la seguridad y las políticas climáticas.

La Amazonía añade una dimensión internacional a la elección. Lula ha reforzado la vigilancia contra la deforestación y las operaciones contra la tala ilegal, mientras que Flávio ha prometido combatir la deforestación ilegal, aunque mantiene posiciones críticas con determinadas políticas climáticas. Las diferencias entre ambos también pueden influir en la posición brasileña en negociaciones ambientales y en la relación con otros países.


Por ahora, el resultado permanece abierto. Flávio llega a la segunda vuelta con una ventaja real obtenida en las urnas, pero las encuestas finales describen una contienda demasiado ajustada para anticipar con seguridad al ganador. Lula puede remontar si moviliza a toda su base y suma apoyos adicionales; Bolsonaro puede imponerse si conserva su ventaja y convierte la demanda de cambio en votos efectivos. La respuesta definitiva llegará con el escrutinio oficial de una elección que vuelve a mostrar la profunda división política de Brasil.

Brasil decide su futuro

 

Qué dicen las encuestas y cómo van los comicios

Los últimos sondeos publicados antes de la votación muestran una carrera extremadamente ajustada. Datafolha situó a Flávio Bolsonaro en el 51 % de los votos válidos y a Lula en el 49 %, una diferencia que queda dentro del margen de error de dos puntos porcentuales. La encuesta entrevistó a 4.050 personas en 124 municipios los días 23 y 24 de octubre. El resultado apunta a una ventaja estadística insuficiente para dar por decidida la elección.

El dato debe interpretarse con cautela: las encuestas miden preferencias declaradas en el momento de las entrevistas, no el resultado final de las urnas. La participación efectiva, la distribución territorial del voto y la capacidad de cada candidatura para movilizar a sus simpatizantes pueden alterar el desenlace.

La abstención es especialmente importante. En la primera vuelta alcanzó el 21,08 %, la tasa más elevada desde 1998 según los datos facilitados para estos comicios. Más de 33 millones de personas no acudieron a votar. En una elección cuya diferencia inicial fue de poco más de dos millones de sufragios, la incorporación de una parte de esos electores podría modificar el resultado, aunque no todos los abstencionistas comparten preferencias políticas ni necesariamente acudirán esta vez.

A media jornada, el TSE había publicado su segundo boletín informativo, con datos operativos sobre el desarrollo de la votación. La autoridad electoral prevé divulgar los resultados a partir de las 17.00, hora de Brasilia (a las 21.00 hora española), cuando empiece la transmisión y agregación de los boletines de las urnas electrónicas. La información oficial debe distinguirse de las proyecciones y de los sondeos: la ventaja de la primera vuelta y el empate técnico en las encuestas no equivalen a un resultado de la segunda.

Seguridad, economía y corrupción: las claves de la campaña

La seguridad pública ha sido uno de los asuntos que más han condicionado el debate. Flávio Bolsonaro propone medidas de línea dura contra las organizaciones criminales, ampliar la capacidad penitenciaria y reducir la edad de responsabilidad penal para determinados delitos. Estas posiciones conectan con una preocupación extendida entre los votantes: una encuesta citada durante la campaña situó la violencia como el principal problema del país para el 28 % de los consultados, por delante de la corrupción y la economía.

Lula ha intentado responder a esa preocupación sin abandonar las posiciones tradicionales de la izquierda en materia de rehabilitación y políticas sociales. En los últimos días de campaña incluso apoyó reducir de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal para determinados delitos graves, aunque se opuso a incluir esa modificación en una reforma constitucional pendiente. El giro refleja la presión que ejerce la seguridad sobre el debate electoral y el esfuerzo del presidente por evitar que su rival monopolice ese terreno.
La economía constituye otro factor decisivo. Aunque algunos indicadores, como el empleo, han ofrecido señales favorables, la persistencia de precios elevados sigue afectando a los presupuestos familiares. Flávio ha utilizado ese malestar para presentar el cambio político como una necesidad; Lula, en cambio, defiende su historial de políticas sociales y sostiene que sus gobiernos han ampliado las oportunidades para los sectores de menores ingresos.
La corrupción también ha marcado la campaña, con acusaciones cruzadas entre ambos bandos. Las denuncias y las investigaciones mencionadas durante la contienda deben tratarse según su estado judicial, sin equiparar automáticamente una acusación con una condena. No obstante, el peso de estos episodios demuestra que la credibilidad de los candidatos continúa siendo un elemento relevante para una parte del electorado.

La distribución geográfica de los votos de la primera vuelta revela dos electorados diferentes. Flávio obtuvo mejores resultados en el sur, el sudeste y el centro-oeste, mientras Lula se impuso en el norte y el nordeste. El sudeste, donde se encuentran estados con grandes concentraciones de población como São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, será fundamental por su peso en el conjunto del padrón electoral.

También puede resultar decisivo el comportamiento de las mujeres, de los votantes de menores ingresos y de los electores que apoyaron a candidatos eliminados. Las adhesiones de figuras conservadoras a Flávio refuerzan su posición entre sectores de la derecha, mientras que Lula necesita convertir su apoyo entre votantes de bajos ingresos y en el nordeste en una participación suficientemente elevada.

La campaña digital ha ganado protagonismo en esta fase final. Tras el resultado inesperado de la primera vuelta, el entorno de Lula intensificó la movilización en redes sociales y las concentraciones públicas. Los canales digitales permiten difundir mensajes rápidamente, pero también han ampliado la circulación de acusaciones y contenidos engañosos, lo que complica la discusión pública y la verificación de la información electoral.