HiRADiOs Voz Dominicana
martes, 22 de septiembre de 2026
Cómo la tuberculosis cambió la medicina, la moda y la arquitectura
Madame de Pompadour, la cortesana más famosa de Francia y la amante principal y consejera del rey Luis XV, falleció en Versalles en 1764; Simón Bolívar, el “Libertador” de gran parte de América del Sur murió en Santa Marta, Colombia, en 1830.
Ambos fueron víctimas de consunción, tisis o la peste blanca, los varios nombres por los que se conocía la enfermedad que diezmó a generaciones de artistas, políticos y pensadores: las hermanas escritoras Emily y Anne Brontë, el compositor Frédéric Chopin, el dramaturgo Anton Chéjov, y muchos más.La enfermedad estaba tan presente entre los siglos XVIII y XIX que se coló en la ficción una y otra vez.
La amante del autor Alexandre Dumas hijo, la famosísima cortesana parisina Marie Duplessis, falleció de consunción con tan solo 23 años, y nació Marguerite Gautier, la heroína de “La dama de las camelias”, por ejemplo.
Para entonces, el mal ya tenía otro nombre.
Los médicos que realizaban las autopsias habían notado que quienes morían por esa causa tenían pequeñas masas a las que llamaron “tubérculos” (del latín tuberculum); en 1839 el médico y profesor alemán Johann Lukas Schönlein propuso el término tuberculosis.Pero tardó en imponerse, entre otras razones porque la dolencia se había romantizado y ‘consunción’ sonaba mas apropiado.
Era vista como una muerte espiritual y elegante que consumía el cuerpo lentamente sin deformarlo.
La palidez extrema, la delgadez y los ojos brillantes se asociaban con la sensibilidad artística, la pureza del alma y la belleza trágica, convirtiendo un síntoma médico en el estándar estético de la alta sociedad.
Ese mito colapsó cuando, en 1882, el médico y microbiólogo alemán Robert Koch demostró que la enfermedad no era un signo de refinamiento espiritual ni de genio artístico, sino el resultado de una bacteria altamente contagiosa (Mycobacterium tuberculosis) vinculada a la miseria.
La revelación provocó una de las transiciones culturales y sanitarias más drásticas de la historia moderna.
El pánico social y el estigma reemplazaron a la idealización.La estética tísica dejo de ser atractiva. Los médicos advirtieron que los vestidos con cola larga y las barbas frondosas eran nidos de gérmenes, y ambos desaparecieron casi de la noche a la mañana.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario