Cientos de personas disfrutan de las vacaciones en la Playa de Rincón de la Victoria (Málaga)
Le dicen el Jardín de la Costa del Sol y, quizás (solo quizás) lo sea, pero solo para quienes vienen a disfrutar unos días de sol y playa, y luego regresan a sus lugares de residencia. El resto vivimos el infierno que supone la masificación turística, la deplorable gestión pública de los residuos urbanos que genera, los cortes de suministros por la incapacidad de las infraestructuras de abastecer tal volumen de demanda y la especulación que expulsa del mercado inmobiliario a los nacidos aquí. Hace años me enorgullecía de que mi ciudad hubiese resistido al boom turístico que padecieron los municipios colindantes, pero hoy tengo claro que pronto morirá de éxito y, lamentablemente, nosotros con ella.
María Fernández Gersol. Estepona (Málaga)
Demasiado tarde
Periodos fundamentales como la Segunda República, la Guerra Civil, el franquismo, la posguerra, la Transición y la consolidación democrática no se abordan con profundidad en la enseñanza obligatoria. En la práctica, una buena parte de estos contenidos se concentra en el tramo final de 4º de ESO, cuando el tiempo es limitado. La situación es diferente para quienes continúan sus estudios. Sin embargo, los que optan por la Formación Profesional o abandonan antes el sistema pueden finalizar su formación sin haber estudiado de manera suficiente una parte esencial de nuestra historia reciente. No se trata de de priorizar una época en detrimento de las demás, sino de garantizar que todos conozcan el periodo que explica buena parte de la España actual.
Antonio López Heredia. Rojales (Alicante)
Una encerrona
Estoy viviendo una experiencia kafkiana de tomo y lomo. Pensaba que estaría en mi pueblo tras un duro año de trabajo en Portugal, donde resido desde hace veinticinco años. Pero este verano no habrá fiestas. Soy titular de una tarjeta de residencia permanente para ciudadanos europeos caducada y llevo dos años intentando renovarla sin éxito. Tras el cambio del organismo de extranjería, se prorrogaron hasta 2025 los permisos vencidos desde 2020. Agotado el plazo, nos prometieron una cita por correo electrónico. Pero nadie nos contacta ni responde el teléfono. Como en un juego de dominó, este limbo ha desencadenado una pérdida de documentos. No puedo renovar el carné, obtener la tarjeta sanitaria europea, ni usar la aplicación del banco en el móvil. ¿Cómo salir de esta encerrona?
Alegría Royo Beltrán. Oporto (Portugal)
Crecer
Un chico le cedió el asiento a mi padre en el metro. Él sonrió, agradeció y siguió como si nada. A mí, en cambio, aquel gesto me acompañó todo el día. Mis padres tienen 65 y 63 años. Están bien, hacen planes y disfrutan de la vida. Pero han empezado a aparecer pequeños detalles: una revisión propia de la edad o un “usted” inesperado, señales discretas que recuerdan que el tiempo pasa para ellos. Mientras leía El jardinero y la muerte, de Gospodínov, comprendí que hacerse mayor también significa descubrir que nuestros padres no son eternos. Quizá crecer sea aprender a convivir con esa certeza sin dejar que el miedo nos robe el privilegio de seguir compartiendo la vida con ellos.
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