Hacia las 9.30 horas, el barril de Brent, de referencia en Europa, retrocedía un 4,9 % respecto al cierre del viernes y cotizaba en 83,64 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, llegaba a perder cerca del 6 %, hasta los 79,73 dólares.
El movimiento se produce después de que Trump asegurara que Washington e Irán retomarán las conversaciones y defendiera que existe un principio de acuerdo para la reapertura del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo.
Sin embargo, las autoridades iraníes han desmentido esas afirmaciones. Fuentes del equipo negociador consultadas por la agencia semioficial Fars calificaron de «simplemente falso» que exista un acuerdo y advirtieron de que el estrecho permanecerá cerrado mientras continúen las «acciones hostiles» de Estados Unidos.
Trump también afirmó que decidió suspender un ataque militar contra Irán que, según su versión, le habían pedido evitar Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar e incluso la propia República Islámica. El presidente estadounidense sostuvo que un entendimiento sobre Ormuz abriría la puerta a un futuro acuerdo sobre el programa nuclear iraní, aunque insistió en que las fuerzas estadounidenses permanecen preparadas para intervenir si fuera necesario.
El estrecho de Ormuz concentra alrededor del 20 % del comercio mundial de petróleo y cerca de una quinta parte del gas natural licuado. Cualquier amenaza sobre este corredor suele traducirse en fuertes subidas del crudo por el riesgo de interrupciones en el suministro. Del mismo modo, cualquier expectativa de distensión geopolítica provoca el efecto contrario, al reducir la prima de riesgo que descuentan los mercados.
Si la caída del petróleo se consolida en los próximos días, podría aliviar la presión sobre los precios de los carburantes y reducir uno de los principales focos de tensión para la inflación durante el verano.
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