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lunes, 31 de agosto de 2026

COLOMBIA presidente Abelardo de la Espriella cierra oficialmente tres mesas de diálogo de la paz total

                                                    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella

En la noche de ayer domingo, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, oficializó el inicio del cumplimiento de una de sus promesas electorales: desmontar la política de negociaciones llamada paz total por su antecesor Gustavo Petro. A través de nueve resoluciones, según anunció durante una alocución en vivo, decidió ponerle fin a tres procesos de lo que llamó la “falsa paz”, refiriéndose a los diálogos adelantados por el Ejecutivo de izquierda con el autodenominado Estado Mayor de los Bloques Magdalena Medio (EMBF) —liderado por alias Calarcá—, con los Comandos de la Frontera y con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN).
Según el presidente, que recién cumple tres semanas en el cargo, ninguno de estos grupos demuestra “una voluntad real y verificable de paz”, de reinserción a la vida civil o de sometimiento a la justicia. “No voy a permitir que la palabra paz sea utilizada como excusa para la impunidad”, señaló, agregando que su decisión también deja sin efecto los reconocimientos que permitían la participación oficial de representantes, voceros y negociadores en estos espacios.
Aunque no es un movimiento inesperado —desde su campaña De la Espriella usó el fin de las mesas de diálogo como bandera—, las resoluciones son las los primeros documentos legales para el desmonte de la paz total. El jueves 27 de agosto dio pasos en esta vía al firmar las extradiciones de integrantes de estos grupos armados, que se encontraban suspendidas por las mesas de diálogo. Entre ellos estaba alias El Mocho Olmedo, el segundo cabecilla del Frente 33, uno de los grupos disidentes de la extinta guerrilla de las FARC que operan bajo la sombrilla del EMBF, y alias Muñeca y Pinocho, que han sido parte de las ACSN. Sin embargo, como contó El PAÍS, para esa fecha ninguno de los decretos que dieron origen a esas mesas había sido derogado.

Desde el 7 de agosto, cuando De la Espriella asumió la jefatura de Estado, los tres procesos se mantenían en una suerte de paréntesis. Con el EMBF llegaba ya debilitado, al punto de que el mismo Gobierno Petro les había quitado el estado de negociadores a algunos de sus delegados; con las ACSN llevaban suspendidos más de un año. En el caso de Comandos de la Frontera, a Geovany Andrés Rojas, alias “Araña” y líder del grupo, también se le firmó la extradición, pero 99 excombatientes sí se han desmovilizado y permanecen aún concentrados en Putumayo buscando regresar a la vida civil. “Nadie volvió aquí a darnos información. Nos enteramos de la extradición, pero no sabemos qué va a pasar con los que estamos aquí porque nadie dice nada”, contó por WhatsApp a EL PAÍS Arbey Lemus Wilchez, de 36 años, cuando supo de la decisión tomada por De la Espriella el pasado jueves.

La alocución, en la que el presidente también hizo un balance alrededor de la reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto y los incendios en Tolima, cerró con una disculpa: la de haber cargado su posesión presidencial ante el Congreso de carácter religioso. Se trataba del cumplimiento de un fallo de tutela en el que un juez determinó que el mandatario había vulnerado la neutralidad religiosa en esa ocasión. Sin embargo, el pronunciamiento de la noche del domingo terminó con una frase católica, convertida en eslogan: “¡Viva Cristo Rey!”.

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