Sin embargo, estar asegurado no significa necesariamente que el tratamiento será gratuito. Un paciente puede terminar pagando miles de dólares en deducibles, copagos y coseguros durante un mismo año, además de determinados gastos que ni siquiera cuentan para el límite anual de desembolso.
El propio Instituto Nacional del Cáncer (NCI) advierte que, aunque una persona tenga seguro médico, la atención del cáncer puede resultar muy costosa y provocar lo que los especialistas denominan “toxicidad financiera”.
¿Puede un seguro negarse a cubrir el cáncer porque ya existía antes?
En un plan sujeto a las protecciones de la Affordable Care Act (ACA), no. El cáncer es considerado una condición preexistente. Las aseguradoras no pueden rechazar a una persona ni cobrarle más por tener cáncer antes de que comience la cobertura, ni pueden negarse a cubrir el tratamiento simplemente porque la enfermedad ya existía.
Además, la legislación federal prohíbe que los planes sujetos a estas reglas establezcan límites de por vida en dólares para los beneficios esenciales de salud y, en la mayoría de los casos, tampoco pueden imponer límites anuales de ese tipo. Esto es especialmente importante ante enfermedades que pueden requerir meses o incluso años de controles y tratamientos.
Pero existe una diferencia fundamental: que el cáncer esté cubierto no quiere decir que todos los tratamientos, medicamentos, médicos y hospitales estén cubiertos de la misma manera. Una aseguradora puede exigir autorización previa para determinados procedimientos, limitar la atención a especialistas dentro de su red o tener reglas específicas sobre determinados medicamentos.
Cuánto puede pagar de su bolsillo una persona con seguro
El costo depende por completo del plan. Un paciente puede tener que afrontar primero un deducible, es decir, cierta cantidad anual antes de que el seguro empiece a asumir una parte importante de determinados gastos.
Después pueden aparecer los copagos y el coseguro. Un coseguro del 20%, por ejemplo, significa que el paciente paga una quinta parte del costo permitido de un servicio mientras la aseguradora cubre el resto, hasta alcanzar las condiciones establecidas por la póliza.
Para los planes del Marketplace (seguros médicos privados que se compran a través del mercado oficial creado por la ACA, como HealthCare.gov), en 2026 el límite máximo federal de gastos de bolsillo puede llegar a $10,600 para una persona y $21,200 para una familia. Un plan concreto puede establecer límites inferiores. Alcanzado ese máximo, el plan debe pagar el 100% de los servicios cubiertos correspondientes durante el resto del año.
Pero hay una salvedad importante: no todo lo que gasta una familia cuenta para alcanzar ese límite. Las primas mensuales del seguro no se incluyen. Tampoco los servicios que el plan no cubre, los gastos de atención fuera de la red ni determinadas cantidades cobradas por encima de lo permitido por el seguro.
Por eso una persona con cáncer puede gastar incluso más que el máximo de bolsillo indicado en su póliza.
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