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viernes, 3 de julio de 2026

El gobierno suspendió la financiación de Medicaid al estado de Nueva York

La administración republicana anunció la suspensión de la financiación de la Unidad de Control de Fraude de Medicaid del estado tras identificar múltiples irregularidades.

La administración del presidente Donald Trump suspendió la financiación federal de la Unidad de Control de Fraude de Medicaid (MFCU) del estado de Nueva York tras concluir que el organismo registró durante años un desempeño insuficiente en la persecución penal del fraude contra el programa sanitario. La decisión intensificó el enfrentamiento con la fiscal general del estado, Letitia James, quien rechazó las acusaciones y calificó la medida como un ataque con motivaciones políticas.
La suspensión, que entró en vigor el 1 de julio, permanecerá vigente hasta el 30 de septiembre mientras las autoridades estatales intentan cumplir una serie de requisitos impuestos por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). En caso de que Nueva York no corrija las deficiencias señaladas, el Gobierno federal advirtió que el estado podría perder definitivamente la subvención destinada a la unidad para el año fiscal 2027.
La decisión se produce en un momento políticamente sensible para James, quien busca la reelección como fiscal general de Nueva York y enfrenta numerosas nuevas críticas de dirigentes republicanos, que sostienen que su administración debilitó deliberadamente la persecución penal del fraude a Medicaid.
La republicana Saritha Komatireddy afirmó que la suspensión confirma las denuncias que ha formulado durante la campaña electoral sobre el funcionamiento de la unidad. Según la aspirante, James optó por reducir la apertura de investigaciones penales y permitió que numerosos expedientes permanecieran abiertos durante años sin resolución.

Komatireddy sostuvo que esa estrategia perjudicó tanto a los contribuyentes como a los beneficiarios del sistema de salud, al permitir que personas involucradas en fraudes continuaran operando mientras pacientes y adultos mayores quedaban expuestos a abusos y negligencias sin que los responsables fueran llevados ante la justicia.

Las críticas fueron respaldadas por la Asociación de Fiscales Generales Republicanos (RAGA). Su director ejecutivo, Adam Piper, aseguró que mientras los fiscales generales republicanos intensifican la lucha contra el fraude, el despilfarro y el abuso de recursos públicos, algunos fiscales demócratas, entre ellos Letitia James y el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, han fracasado en el combate contra este tipo de delitos. Piper añadió que los fiscales republicanos continuarán colaborando con la administración Trump y el grupo de trabajo de la Casa Blanca para fortalecer la persecución del fraude y proteger el dinero de los contribuyentes.

Las críticas encuentran sustento en una carta enviada el 30 de junio por la Oficina del Inspector General (OIG) del HHS, que rechazó la recertificación anual de la Unidad de Control de Fraude de Medicaid de Nueva York tras evaluar su desempeño.
Según el informe, la unidad se convirtió en la de peor rendimiento entre los estados de gran tamaño en materia de persecución penal del fraude a Medicaid, pese a recibir alrededor de 60 millones de dólares anuales en financiación federal y contar con más de 270 empleados.

Los inspectores señalaron que entre 2023 y 2025 la unidad consiguió únicamente 53 condenas penales por fraude, el registro más bajo entre organismos comparables. El segundo estado con peor desempeño obtuvo 129 condenas durante el mismo período.
Asimismo, el informe indica que Nueva York ocupó el último lugar en número de acusaciones penales, al presentar menos de diez imputaciones por fraude en cuatro de los últimos cinco años.

La auditoría también detectó importantes demoras en las investigaciones. El 34 % de los casos abiertos llevaba más de tres años sin resolverse y el 69 % de las remisiones efectuadas por la Unidad de Integridad del Programa Medicaid permanecían pendientes durante al menos dos años, lo que provocó un importante atraso en la tramitación de expedientes.
Los funcionarios federales atribuyeron esos resultados a una ''decisión deliberada de liderazgo'' de priorizar demandas civiles de alto impacto económico por encima de las investigaciones penales. Aunque reconocieron que la oficina mantenía un desempeño competitivo en la recuperación de fondos mediante acciones civiles, concluyeron que esa estrategia debilitó gravemente su capacidad para perseguir el fraude criminal.

Frente a esas conclusiones, James rechazó las acusaciones y aseguró que la decisión del Gobierno federal responde a motivos políticos más que técnicos.
En un comunicado, la fiscal demócrata sostuvo de manera errónea que durante su gestión su oficina recuperó más de 627 millones de dólares para el programa Medicaid y recordó que el propio HHS había reconocido anteriormente a Nueva York como uno de los estados con mejores resultados en la recuperación de recursos mediante acciones civiles.

Su oficina también destacó que el HHS identificó a Nueva York como uno de los cuatro estados responsables de aproximadamente la mitad de todas las recuperaciones civiles registradas en el país durante el año fiscal 2025. Además, James mencionó que recientemente se anunciaron varios procesos judiciales relacionados con fraudes multimillonarios contra Medicaid.
La fiscal advirtió que la suspensión de la financiación únicamente favorece a quienes cometen estos delitos y confirmó que analiza todas las vías legales disponibles para impugnar la decisión de la administración Trump.
Sin embargo, la postura de James fue cuestionada por autoridades federales encargadas de investigar este tipo de delitos. El primer asistente del fiscal federal para el Distrito Norte de Nueva York, John A. Sarcone III, afirmó que el bajo rendimiento de la unidad no puede atribuirse a una disputa política.

Sarcone, quien lidera la reactivación del Grupo de Trabajo sobre Fraude en la Atención Médica de ese distrito, señaló que entre 2021 y 2025 la unidad estatal presentó en promedio apenas nueve acusaciones penales por año, frente a más de cien anuales durante los tres años anteriores a la llegada de James al cargo.
Según el funcionario, el fraude contra Medicaid nunca dejó de existir, pero la respuesta penal del estado disminuyó considerablemente bajo la administración de la actual fiscal general. El enfrentamiento entre el Gobierno federal y James añade un nuevo episodio a la prolongada disputa entre la administración Trump y una de sus principales opositoras judiciales, con consecuencias que podrían extenderse tanto al ámbito político como al funcionamiento del sistema de control del fraude en Nueva York.

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