Un estudio llevado a cabo en la ciudad de Casablanca ha redefinido la narrativa sobre el origen de la especie humana y su vinculación con otras formas arcaicas. La investigación ha estado a cargo de un equipo internacional liderado por Jean-Jacques Hublin, junto con colaboradores de distintos organismos internacionales.
Cabe subrayar que los restos encontrados han sido datados en 773.000 años de antigüedad. El análisis de las muestras halladas ha sido publicado en la revista Nature. De la misma manera, las conclusiones del estudio sitúan a estos individuos en la base del linaje de Homo sapiens. Sin embargo, lo más llamativo han sido los datos inéditos que han entregado sobre las poblaciones africanas que antecedieron al nacimiento de nuestra especie.
A partir de este hallazgo, los arqueólogos e historiadores han respondido a una de las principales cuestiones que todavía están en el aire dentro de la paleoantropología: ¿dónde y cuándo vivió el último ancestro común de los humanos modernos, los neandertales y los denisovanos?
La antigüedad de los fósiles encontrados señala a África, y no a Eurasia, como se pensaba hasta la fecha. Cabe destacar que los restos encontrados son muy parecidos a los del Homo antecessor de la sierra de Atapuerca (Burgos), aunque con rasgos anatómicos diferentes.
El descubrimiento tuvo lugar tras excavar en una cueva en el suroeste de Casablanca. Los análisis han ubicado los restos en el límite entre el Pleistoceno inferior (desde hace 2,6 millones de años hasta hace unos 780.000 años) y medio (780.000 a 126.000 años atrás). Los huesos, vértebras, mandíbulas y dientes analizados presentan una mezcla de rasgos arcaicos con algunos aspectos parecidos a los del Homo sapiens inicial.
Los análisis desvelan que las mandíbulas, aunque mantienen rasgos primitivos propios de Homo erectus, también poseen elementos nuevos que más tarde se identificarán en seres humanos modernos y neandertales. En cambio, la dentadura presenta un patrón de forma y tamaño que está lejos tanto de las poblaciones europeas contemporáneas como de los homínidos más antiguos del norte de África.
Los investigadores del estudio subrayan que, mientras los fósiles de Atapuerca han sido propuestos como candidatos a ancestros comunes, los elementos morfológicos y el hecho de haberlos encontrado en Marruecos hacen más consistente la teoría de un origen africano.
Los siguientes pasos de este estudio están orientados hacia reconstrucciones virtuales concretas de la anatomía de los cuerpos con el objetivo de hallar nuevos yacimientos en la zona. De esta manera, esta investigación seguirá buscando nuevas pistas sobre el nacimiento del Homo sapiens, su divergencia de los neandertales y el mosaico biológico de los primeros humanos.
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