En resumen, para muchos era "el actor de las pataditas y de las gestas imposibles". Pero tenía su carisma y sus momentos, y de hecho, creo que el mejor y probablemente el más desconocido era el de su faceta altruista y de inspiración para los más jóvenes. Insisto y repito, no por sus papeles, sino por algo que empezó en los 90 y que cuidó hasta el fin de sus días: el programa Kickstart Kids. Pero para entender bien esta cara más oculta del hombre al que cuando Google no encontraba algo, el buscador le preguntaba a él, hay que entender primero sus humildes y complicados orígenes.
Unos orígenes difíciles: de lo apocado a lo dedicado
Carlos Ray Norris nació en Ryan (EE.UU, Oklahoma) en 1940. Fue el primero de tres hijos que tendrían sus padres, Ray Dee Norris y Wilma Lee. Aparte del mestizaje -algo que no estaba muy bien visto en la américa profunda de mediados del siglo XX- del que provenía su padre por tener raíces germanas, británicas y algunas trazas de los indios de la tribu Cherooke, no fue precisamente un padre modelo. Bebedor habitual y de carácter volátil, cuando Wilma Lee se separó de él, Carlos Ray no se lo pensó y eligió vivir con ella a partir de los 16 años.
Su relación con su padre dio lugar a un muchacho apocado y acomplejado que solía ser el blanco de las burlas de muchos compañeros de clase
Sin embargo, en vez de ser una versión en miniatura del tipo duro, popular, y que no se achantaba ante nadie, lo cierto es que ese ambiente y su relación con su padre dio lugar a un muchacho apocado y acomplejado que solía ser el blanco de las burlas de muchos compañeros de clase, y no tenía el valor para confrontarlos. Todo eso cambió mientras estaba sirviendo como Policía Militar en la base aérea de Osan, durante la Guerra de Corea. Un compañero local le introdujo en el estilo de arte marcial Tang Soo Do, una variante coreana del karate introducida por los japoneses durante la ocupación de su territorio durante la Segunda Guerra Mundial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario