Mario Díaz-Balart fue enfático durante la conmemoración de los 30 años del derribo de Hermanos al Rescate: “El día de la impunidad se ha acabado con esta administración.”
Ayer jueves 19 de febrero de 2026, en el Museo Brigada 2506, el aniversario 30 del derribo de las avionetas civiles de Hermanos al Rescate dejó de ser solo una efeméride para convertirse en un alegato público: familiares de las víctimas, activistas y congresistas federales volvieron a poner nombre y apellido al reclamo de justicia contra Raúl Castro y exigieron que el caso sea revisado con el objetivo de presentar cargos penales.
Familiares de las víctimas, líderes del exilio cubano y legisladores federales en Miami, quienes enfatizaron la demora de la justicia y la necesidad de acciones legales concretas tras el derribo de las avionetas que costó la vida a cuatro personas inocentes en 1996
“Hemos tenido que esperar mucho”
Mario de la Peña, padre de Mario Manuel de la Peña, habló con la mezcla de cansancio y esperanza de quien ha vivido tres décadas sosteniendo la memoria de su hijo:
“Me siento muy emocionado realmente, y un poco cansado porque han sido unos días de mucho ajetreo. Pero no me importa, vaya, estoy contento de que todo esto esté pasando. Hemos tenido que esperar mucho para llegar a este momento que parece ser clave para buscar la justicia.”
Su voz no se quedó en lo personal. Amplió el reclamo a todos los cubanos que, según dijo, han sido víctimas del castrismo:
“Todos esos cubanos que han sufrido crímenes por culpa de ese régimen, que es un régimen malvado, un régimen satánico.”
En sus palabras, la fe aparece como sostén de esa espera:
“Gracias a Dios la lucha que nunca hemos dejado de tener está dando sus frutos. Eso lo regocija por dentro, que finalmente Dios ahora ha dicho: ‘hasta aquí’.”
A su lado, Miriam de la Peña enfocó el momento desde el plano jurídico. Con la voz entrecortada y permeada por más de tres décadas de lucha, no habló solo como madre, sino como ciudadana que exige respuesta institucional ante la impunidad que le arrebató a su hijo, recordando con intensidad el dolor de su pérdida y la memoria de quienes no pueden hablar por sí mismos.
“Me siento satisfecha de que estén tomando esta acción los congresistas de recordarle al presidente de los Estados Unidos que hay un caso pendiente.”
Insistió en el elemento que, para ella, convierte el hecho en un asunto ineludible:
“Es un caso de justicia por el asesinato de ciudadanos norteamericanos inocentes que fueron asesinados por Raúl Castro en espacio aéreo internacional, mientras que trataban de salvar la vida de aquellos que estaban huyendo del castrocomunismo para llegar a tierra de libertad.”
Hermanos al Rescate fue una organización humanitaria fundada en Miami que realizaba misiones civiles de búsqueda y auxilio a balseros en el Estrecho de la Florida. El 24 de febrero de 1996, dos de sus avionetas desarmadas fueron derribadas por el régimen cubano al mando de Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Murieron Armando Alejandre Jr., Carlos A. Costa, Mario M. de la Peña y Pablo Morales. Tres de ellos eran ciudadanos estadounidenses y uno residente legal. Treinta años después, para quienes cargan con esa pérdida, la justicia no es una consigna: es una deuda concreta.
Familiares de las víctimas, líderes del exilio cubano y legisladores federales en Miami, quienes enfatizaron la demora de la justicia y la necesidad de acciones legales concretas tras el derribo de las avionetas que costó la vida a cuatro personas inocentes en 1996
“Hemos tenido que esperar mucho”
Mario de la Peña, padre de Mario Manuel de la Peña, habló con la mezcla de cansancio y esperanza de quien ha vivido tres décadas sosteniendo la memoria de su hijo:
“Me siento muy emocionado realmente, y un poco cansado porque han sido unos días de mucho ajetreo. Pero no me importa, vaya, estoy contento de que todo esto esté pasando. Hemos tenido que esperar mucho para llegar a este momento que parece ser clave para buscar la justicia.”
Su voz no se quedó en lo personal. Amplió el reclamo a todos los cubanos que, según dijo, han sido víctimas del castrismo:
“Todos esos cubanos que han sufrido crímenes por culpa de ese régimen, que es un régimen malvado, un régimen satánico.”
En sus palabras, la fe aparece como sostén de esa espera:
“Gracias a Dios la lucha que nunca hemos dejado de tener está dando sus frutos. Eso lo regocija por dentro, que finalmente Dios ahora ha dicho: ‘hasta aquí’.”
A su lado, Miriam de la Peña enfocó el momento desde el plano jurídico. Con la voz entrecortada y permeada por más de tres décadas de lucha, no habló solo como madre, sino como ciudadana que exige respuesta institucional ante la impunidad que le arrebató a su hijo, recordando con intensidad el dolor de su pérdida y la memoria de quienes no pueden hablar por sí mismos.
“Me siento satisfecha de que estén tomando esta acción los congresistas de recordarle al presidente de los Estados Unidos que hay un caso pendiente.”
Insistió en el elemento que, para ella, convierte el hecho en un asunto ineludible:
“Es un caso de justicia por el asesinato de ciudadanos norteamericanos inocentes que fueron asesinados por Raúl Castro en espacio aéreo internacional, mientras que trataban de salvar la vida de aquellos que estaban huyendo del castrocomunismo para llegar a tierra de libertad.”
Hermanos al Rescate fue una organización humanitaria fundada en Miami que realizaba misiones civiles de búsqueda y auxilio a balseros en el Estrecho de la Florida. El 24 de febrero de 1996, dos de sus avionetas desarmadas fueron derribadas por el régimen cubano al mando de Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Murieron Armando Alejandre Jr., Carlos A. Costa, Mario M. de la Peña y Pablo Morales. Tres de ellos eran ciudadanos estadounidenses y uno residente legal. Treinta años después, para quienes cargan con esa pérdida, la justicia no es una consigna: es una deuda concreta.
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