Durante una entrevista con la cadena NBC, Rubio explicó que Estados Unidos es autosuficiente en materia petrolera y que el foco de su política hacia Venezuela no es la apropiación de recursos, sino impedir que el país se convierta en una plataforma estratégica para rivales geopolíticos fuera del hemisferio occidental.
“Este es nuestro hemisferio y no vamos a permitir que sea usado como base de operaciones contra nuestros intereses”, sostuvo.
El jefe de la diplomacia estadounidense remarcó que el objetivo es que los ingresos del petróleo venezolano beneficien finalmente a su población, y no a una élite gobernante que, según afirmó, desvió durante años la riqueza nacional para su propio beneficio. En ese sentido, vinculó directamente el colapso económico del país con la migración forzada de más de ocho millones de venezolanos desde 2014, a la que calificó como una de las mayores crisis migratorias de la historia moderna. Rubio advirtió que una nueva ola migratoria masiva es uno de los principales temores de los países de la región, como Brasil y Colombia, y subrayó que este fenómeno resulta profundamente desestabilizador. “Eso no va a seguir ocurriendo”, afirmó, al insistir en que la administración de Donald Trump no permitirá que actores externos utilicen a Venezuela para generar inestabilidad regional.
Finalmente, el secretario reiteró que la política estadounidense busca frenar la influencia de potencias extrarregionales, garantizar que los recursos venezolanos no sean usados contra los intereses del continente y evitar que la crisis del país vuelva a tener un impacto directo en toda América Latina.
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