El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el pasado miércoles una orden ejecutiva mediante la cual dispone la retirada del país de 66 organizaciones internacionales y la suspensión de diversos tratados multilaterales que, a su juicio, resultan contrarios a los intereses nacionales. La medida incluye la salida de 31 entidades vinculadas directamente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Entre los organismos internacionales ajenos a la estructura de la ONU de los que Estados Unidos dejará de formar parte se encuentran el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo y la Coalición de Libertad en Línea. Estas instituciones, dedicadas a temas como el medioambiente, la gobernanza digital y la movilidad humana, habían contado durante años con la participación activa de Washington.
La orden ejecutiva también establece la desvinculación de varias agencias y programas de la ONU. Entre ellos figuran la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU‑Hábitat). La decisión afecta a iniciativas globales relacionadas con el desarrollo sostenible, la planificación urbana, la salud reproductiva y la cooperación climática.
Según el documento oficial, la administración considera que la retirada permitirá “reorientar recursos y esfuerzos hacia prioridades estratégicas nacionales”, aunque la medida ha generado debate entre analistas y diplomáticos debido a su impacto potencial en la presencia internacional del país y en la arquitectura de la cooperación multilateral.
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