Los actores tienen la suerte de vivir muchas vidas en una. Kilmer fue Jim Morrison para Oliver Stone en 1991 (The doors); sirvió en una de las más flojas encarnaciones del héroe de DC Comics en Batman Forever y fue un convincente ladrón maestro del disfraz en El Santo, una de las muchas películas de acción con las que cargó como protagonista en los noventa. También participó en clásicos de culto como True Romance, escrita por Quentin Tarantino, y Heat, de Michael Mann. Y en desastres épicos como La isla del doctor Moreau, la cinta de John Frankenheimer en la que compartió escenario con Marlon Brando. Estuvo dos veces en lo más alto de la taquilla. Con la misma película y con 36 años de diferencia, 1986 y 2022, gracias a Top Gun.
Pero fue necesario ponerse frente a una cámara documental para ajustar cuentas con la leyenda de “problemático” y “diva caprichosa” que se ganó en los platós desde que apareció en pantalla por primera vez en 1984 con una sátira de espías (Top Secret!). El documental, simplemente titulado Val, fue lanzado en 2021 y ofrece muchas claves que el actor dejó en miles de horas de grabaciones hechas a lo largo de cuatro décadas. “He tenido una vida mágica, y he capturado en vídeo mucho de ella”, decía.
“Me curé rápidamente del cáncer, pero la radiación de la quimioterapia me afectó la voz”, dice con suavidad Kilmer en el documental. “Es difícil hablar y que me comprendan”, añade. La obra de la productora independiente A24 fue, desde su estreno en Cannes, muy celebrado por la crítica por ser un crudo autorretrato desprovisto del maquillaje usual de la maquinaria de Hollywood. Reflejó las complejidades de un carácter volcánico oculto detrás de una rubia cabellera, ojos azules y labios carnosos.
Kilmer, el hijo de un desarrollador inmobiliario y una ama de casa, creció filmando historias y escenas en una cámara de 16 milímetros. Creció en Chatsworth, en el Valle de San Fernando, al norte de Los Ángeles, en una zona donde es fácil sentir la influencia de la industria del cine. Tuvo como compañero de escuela a Kevin Spacey y vivía en la misma calle que Roy Rogers, el famoso vaquero cantante de la pantalla. Kilmer estuvo empapado de la cultura pop y se decidió por el prestigioso conservatorio Juilliard de Nueva York para formarse como artista. Fue admitido a los 17 años, convirtiéndose en uno de los alumnos más jóvenes del programa de actuación.
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