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viernes, 27 de enero de 2023

SEÑORES Ante las leyes de la naturaleza nadie es todopoderoso


Nada permanece inmutable, estático (salvo esa energía que te pone los pelos de punta, igualito que estos tiempos que nos ha tocado vivir), todo lo que sale, antes debe haber entrado. En esas estamos, precipitándonos en el pozo sin frenos, descendiendo cada vez más hacia el abismo, y es terrorífico, sí, pero también esperanzador, pues para poder coger impulso primero hay que tocar fondo. Espero que se vicien más y más rápido en su supremacismo recién adquirido, todas esas minorías que solas no son nada y juntas antes o después chocarán y se sacarán los ojos entre ellas, ese será el momento – mientras están distraídas matándose – para retomar la senda del sentido común. Los ríos se desbordan y cuando lo hacen provocan mucho daño, pero antes o después las aguas vuelven a su cauce, ante las leyes de la naturaleza nadie es todopoderoso. Ni unos ni otros, ni los que construyen presas, ni los que se las cargan, se imponen para siempre. Los constructores de presas se dejaron convencer de que sin presas el río se portaría bien, tendría auto-control y respetaría sus lindes naturales, no ha sido así – como era lógico por otra parte – y espero que hayamos aprendido la lección. “Si quieres saber cómo es Pablito, dale un carguito”, esa frase lo resume todo: 
el poder debe estar controlado, si no hay equilibrios, unos siempre acaban abusando de los otros. En cuanto hay un choque de intereses se desata la lucha: “sientate a la puerta de tu casa a esperar y verás el cadáver de tu enemigo pasar”……ya ha empezado (feministas contra feministas). La codicia ajena juega a nuestro favor, nadie quiere perder ni un milímetro de su terreno, ni un ápice de su estatus, ni uno solo de sus privilegios, ni la mínima parte de su supremacía. El poder no gusta de ser compartido, con la adquisición y/o adopción del supremacismo, va implícito el mecanismo mismo de su propia auto-destrucción. 
“Cria cuervos y te sacarán los ojos”, los hemos criado y nos los sacarán si les dejamos, va en su naturaleza. Eso ya no tiene remedio, protejamos nuestros ojos y que se los saquen entre ellos. 
Esto va por su camino, lento pero seguro. Recordar la fábula del escorpión y la rana, y no seamos más esa rana estúpida, que bien se cuece lentamente, bien acaba envenenada y ahogada, o ahogada por culpa del veneno paralizante inoculado. Murió con o de…..COVID?.

Resistir, no queda otra. Ahora toca sufrir, pero nos llegará nuestro momento. Todo llega si se sabe esperar, hagamos por verlo.

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