Miren ustedes hacia donde miren, da igual. Un mundo distópico ya está absolutamente en marcha a nuestro alrededor, de la mano de políticos y gobernantes que están al exclusivo servicio de las élites ocultas que les manejan, poniéndonos a todos nosotros como simples esclavos.
Y todo ello funciona en este lado globalista del mundo. En este parte en la que se está aniquilando a la población con un medicamento experimental, se pretende imponer que existen cientos de sexos, que nada tienen que ver con la naturaleza, o se pretende imponer la dictadura de una parte de la población, normalmente minoritaria, sobre el resto con la excusa de imponer una supuesta igualdad, absolutamente injusta, ilegal e injustificada.
De la mano de todas esas imposiciones, muchos miserables políticos están intentando hacerse famosos. Un nuevo ejemplo es la Congresista Demócrata Sheila Jackson Lee. Esta individua ha presentado el pasado 9 de enero, el conocido como Proyecto de Ley 61 de la Cámara de Representantes.
Este proyecto de ley se conoce como “Ley de liderazgo contra la supremacía blanca de 2023” y, en resumen, pide un nuevo tipo de cargo federal de conspiración de delitos de odio dirigido únicamente a los blancos.
Dice que las personas pueden ser acusadas de una “conspiración para participar en un crimen de odio por la supremacía blanca”, por crímenes o tramas de las que no tenían conocimiento real.
Cualquier persona que critique la inmigración o vilipendie a cualquier “persona o grupo no blanco” en un artículo o publicación en las redes sociales puede ser acusado de este delito. Se enfrentaría a este cargo si alguien a quien nunca conocieron o con quien nunca se comunicaron es acusado de “planificación, desarrollo, preparación o perpetración” de un delito.
Como verán, una ley absolutamente aberrante y criminal. Pero oigan, como forma parte del lado políticamente correcto de este mundo absolutamente desquiciado, se considera incluso normal que la tipeja lo presenta, salga o no salga adelante.
El agujero al que nos vamos dirigiendo es tan sumamente profundo, que ya dudamos que, a estas alturas, haya posibilidad alguna de salir de él.
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