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viernes, 16 de diciembre de 2022

RARO EH!! El color negro de la bandera LGTBI


Cuando Judith Butler en su obra “Problemas de sexo” señalaba que “Freud reclama la bisexualidad primaria como un factor de complicaci6n en el proceso de la formación de género y carácter”, añade que “con la reclamaci6n de un conjunto bisexual de disposiciones de la libido, no hay motivo para negar un amor sexual original del hijo por el padre…”, que “el niño debe escoger no solo entre las dos opciones de objeto (de deseo), sino entre las dos opciones sexuales, masculina y femenina” y que”(…) normalmente escoge la heterosexual, lo cual sería la consecuencia no de que tenga miedo de ser castrado por el padre, sino del miedo a la castración, o sea, el miedo a la «feminización» que en las culturas heterosexuales se relaciona con la homosexualidad masculina”, se nos abre la puerta a dos ideas: la primera es que la heterosexualidad, desde este prisma, viene a derivar de un terror terrible que impide elegir al niño su identidad sexual, el cual ha de ser eliminado y, para ello, qué mejor remedio que dar libertad total para que se desactiven los mecanismos culturales de las sociedades machistas. He aquí los fundamentos freudianos que sostienen toda la ideología de género, el por qué se busca castigar a los padres que sostienen ideas que van en contra de la libre elección y cómo se señala que son los factores culturales los que diseñan el sexo elegido, independientemente del que sea biológico.

He aquí la clave para entender las raíces de la terrible confusión cuando Freud nos habla de la identificación como mecanismo para la formación del yo, proceso que se separa de deseo sexual. Según ellos, todos somos bisexuales y tenemos el derecho de elegir sin tapujos. El gran inconveniente de esta teoría es que ignora el sexo genital y su importancia. Como señalábamos en nuestro informe, entregado a sus señorías, “la identidad sexual se conforma bien entrada la adolescencia y en no pocos casos en los años asociados a la madurez, y que este proceso es lento y progresivo…”. Tanto hincapié en la libido y el deseo no ayuda a la reorganización de las fuerzas dentro del sujeto.
Este hecho se relaciona con la bandera LGTBI, que es casi la misma que la de los chakras, salvo en el hecho de que elimina el espiritual, aquél que podría generar un estado de armonía en el sujeto. Dentro de los esquemas budistas, el blanco representa la unión con la espiritualidad y la conciencia superior, el morado el tercer ojo o la intuición del conocimiento, el azul la capacidad de comunicación del ser consigo mismo y su entorno, el verde es el afectivo, donde se alojan las emociones y los sentimientos, el amarillo, sito en el estómago, representa el procesamiento de las emociones y de las ideas, el naranja vendría a ser el asociado a la imaginación y la sexualidad y el rojo la conexión con la tierra y nuestras necesidades físicas. Si eliminamos el blanco, o la conexión con las fuerzas superiores e invertimos los demás, dando más importancia a las necesidades placenteras que a la intuición o la conciencia, nos encontramos con que la bandera LGTBI tiene los siguientes colores de arriba abajo: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y morado. ¿Casualidad? Gilbert Baker, un artista estadounidense, fue su creador a raíz de que el líder gay Harvey Milk le solicitó la creación de un símbolo gay en 1974. Tras su asesinato en 1978, esta bandera se convirtió en el signo distintivo de dicha comunidad, tras la eliminación del rosa, que antes era el primero, antes que el rojo. El tema inspirador fue “Over the rainbow”, canción que nos señala que existe un lugar donde los sueños se hacen realidad, donde las nubes están demasiado lejos (“somewhere over the rainbow, blue birds fly…”). La referencia al pájaro azul se refiere al cuento de Maurice Maeterlinck, escrita en 1909, en la que una bruja les regala unos sombreros a unos niños para que busquen la felicidad, representada en el pájaro azul que se encuentra en el mundo de la magia; de vuelta a casa el 25 de diciembre, los niños se percatan de que en realidad siempre fueron felices. La búsqueda de este pájaro se ha empleado como método de engaño y de confusión, como estrategia de entrenamiento en misma CIA americana y los servicios secretos, como medio de sometimiento.

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