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martes, 25 de octubre de 2022
El régimen chino a un paso de vivir la peor crisis energética y agrícola
Este es el segundo año en el gigante asiático de problemas hídricos, y el mayor registrado en los últimos 60 años. Las elevadas temperaturas y la falta de lluvia en el verano, causaron que los niveles de los ríos disminuya drásticamente, afectando al sector industrial y el campo.
En el mes de septiembre la crisis hídrica había afectado a más de 900 millones de personas, 17 provincias y un total de 2,2 millones de hectáreas de tierras agrícolas.
El río Yangtze, es una de las mayores fuentes de agua dulce del país. Este recorre gran parte de China de oeste a este. Y este año su caudal se redujo en un 60%, afectando las centrales hidroeléctricas y el riego de los campos.
Aunque el país depende, en su gran mayoría, de la energía producida por las centrales térmicas, el agua es un elemento fundamental para su funcionamiento. Se estima que el 60% del país depende de este método.
Las centrales queman carbón para hacer calentar sus calderas, que consumen gran cantidad de agua. El vapor generado hace girar turbinas que producen electricidad. Cabe destacar que el país es el mayor productor de CO₂ del mundo.
De acuerdo a estadísticas, China emite el 30% de los gases invernaderos en el planeta, seguido por EE. UU. que produce el 15%.
Incluso, el proceso de extracción y preparación del carbón requiere de mucha agua. Muchas de las centrales están en el centro del país, cerca de ríos y aguas subterráneas, los cuales, también, se vieron afectados con la sequía.
En cuanto a las demás formas de producción energética, que requieren agua en su proceso, la nuclear representa solo el 3% del total consumido en el país, pero emplea grandes cantidades de agua para enfriar sus reactores.
Mientras que las centrales hidroeléctricas, representan el 18% del consumo interno. Las mismas están ubicadas junto a grandes lechos de agua, que debido a la sequía casi paralizan su actividad.
Sumado a esto, el lago Poyang, el más grande de China, se vio seriamente afectado por el bajo nivel de su afluente, el río Yangtze. El gobierno de la provincia de Jiangxi, al sureste del país, declaró en septiembre la “alerta roja”, debido a la prolongada falta de lluvias que secó gran parte del lago.
El Poyang recibe su mayor caudal de agua del excedente por las crecidas del Yangtze, el cual no tenía los niveles suficientes. En algunas zonas claves disminuyó de 20 a 7 m de profundidad, afectando, además, al transporte marítimo.
La falta de caudal en el río, también afectó a las grandes urbes. Los embalses de agua potable de Shanghái se vieron prácticamente inutilizados. El bajo nivel en la desembocadura del Yangtze causó la entrada de agua salada de mar a los embalses.
En este marco, los habitantes de la ciudad entraron en pánico, y el 12 de octubre la ciudad registró desabastecimientos de agua en supermercados y comercios.
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