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martes, 5 de diciembre de 2017

EL COMEDIANTE BORICUA "Shorty" Castro no puede ser operado por su delicado estado de salud y se niega a retomar el protocolo de radio y quimioterapia




Frustrado y deseoso de volver a ser cuidado en un hogar por su nieto, Jorge Jacob Montañez, está el comediante Israel “Shorty” Castro, quien a causa de su avanzado cáncer de próstata y colon y tras el paso del huracán María, se fue de Puerto Rico hacia la Florida.
El artista salió de la Isla en uno de los cruceros que hicieron viajes humanitarios y por una infección de orina estuvo hospitalizado un mes. También su esposa, María Elena Balines, permaneció recluida ese tiempo porque tuvieron que operarle unas úlceras, pues está encamada, además de detectarle una bacteria en la sangre. Allá contó con la asistencia de Roberto Vigoreaux, quien labora en Advantage Medical Group, donde ayudan a puertorriqueños recién llegados al estado de Florida con récord médico, recetas y clínicas de servicio primario.
Según explica su nieta Yarrely Semidey, al ser dados de alta fueron referidos por una trabajadora social al Rosewood Health and Rehabilitation Center en Casselberry, donde permanecerán recluidos por seis meses y hasta conseguir un apartamento donde establecerlos.

“Mi abuela está delicada del corazón, lo tiene débil y abuelo aparentemente si se sigue negando a darse quimio y radio no va a durar mucho porque el cáncer ha seguido corriendo a otras partes del cuerpo. El médico no dijo que tiene metástasis, pero si no coge tratamiento es esperar. Abuelo no camina por haber estado tanto tiempo en el hospital, pero en el centro le están dando terapia”, explicó Yarrely.
Sin embargo, quieren removerlos de esta localidad para que puedan estar juntos.
“No queremos que estén más tiempo allí, pero no hemos podido conseguir un apartamento para que mi hermano y cuñada los puedan cuidar. Con tanta población viniendo de Puerto Rico se está haciendo difícil conseguir apartamento porque han subido mucho de precio. Lo más fácil es tenerlos en un apartamento y que las enfermeras vengan a la casa”, indicó.

Por lo pronto, esperaban por sus padres para poder tomar la decisión de cambiarlos de centro porque en el que están no hablan español, lo cual le dificulta a “Shorty” comunicarse.
“Hemos tenido muchos problemas allí, no hablan español y mi abuelo no habla inglés, su mente se está afectando, va y viene. De momento se le olvida que está en Florida y empieza hablar del trabajo en Puerto Rico. En otras ocasiones él nos ha dicho que quiere descansar, va para 90 años el mes que viene. Mi abuela no habla ni camina por el Alzheimer, lo que hace es repetir, está en la etapa de bebé”, agregó con tristeza.
Castro se niega a retomar el protocolo de radio y quimioterapia porque no lo resiste y no lo pueden operar por su delicado estado.

“Él se debilitó y se puso grave, pensamos que se iba a ir y quiso tratamiento natural. Ahora no se lo está dando, con el cheque de su seguro social voy a comprar lo natural y sus demás medicamentos. A pesar de todo no han pasado hambre. Las leyes de Florida son antiguas y todo se tarda. Gracias a que no hemos tenido que pagar agua y luz de la casa en Puerto Rico nos hemos podido manejar. Pensé en regresar allá, pero sin luz no podemos porque ellos necesitan estar en aire acondicionado”, detalló Jacob.
“Shorty” recibe terapias para volver a caminar y cuando ceda la infección podrá estar en la misma habitación con su esposa.
“Queremos lograr lo que él quiere, que es que yo vuelva a cuidarlo porque lo entiendo. En la clínica no hablan español, no lo entienden y eso es frustrante. Él está consciente, quiere un apartamento, le han ofrecido muchas cosas y no ha pasado nada, hemos llenado todos los beneficios y nada”, indicó el nieto.

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