HiRADiOs Voz Dominicana
viernes, 13 de noviembre de 2015
"RADIO MARTI" El medio de comunicación sostenido por Estados Unidos asume que tiene que cambiar tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba
En un edificio recóndito de Miami, funcional, más bien feo, se está jugando parte del éxito de uno de los acontecimientos políticos mundiales más relevantes de los últimos años: el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. El inmueble alberga la sede de Radio y Televisión Martí, el medio de comunicación que EE UU sostiene desde hace 30 años con fondos públicos y que es célebre por su línea editorial anticastrista. De la importancia del ente en el tablero político da fe que el presidente cubano, Raúl Castro, en su reciente discurso ante la ONU, reiteró que la normalización definitiva llegará cuando EE UU levante el embargo, devuelva la base de Guantánamo, haya una compensación económica y cesen las emisiones clandestinas de Radio y Televisión Martí, una obsesión para los dirigentes de la isla.
La sede refleja el cambio y confusión del momento.
Comparten la entrada una foto de Barack Obama, el presidente estadounidense que se ha atrevido a poner fin a un residuo de la Guerra Fría, y una placa que recuerda que el edificio se llama Jorge Mas Canosa, el empresario anticastrista que creó Radio Martí y capitaneó la derecha más radical del exilio cubano en Miami. Las instalaciones de esta agencia, en la que trabajan 132 personas y que tiene un presupuesto anual de unos 26 millones de dólares, tienen un mobiliario de los ochenta, como si estuvieran ancladas en el pasado a la espera de dar el salto a 2015.
Ese salto, según los rectores de la cadena y el Gobierno de EE UU, pasa por ampliar el foco y dejar a un lado el monotema cubano, el anticastrismo, y dar una “visión regional” de Latinoamérica, afirma Humberto Castelló, responsable de información de las tres plataformas en las que la Martí distribuye las noticias (radio, televisión e Internet) y director de El Nuevo Herald entre 2001 y 2009, etapa en la que el rotativo de Miami editado en español fue distinguido con el premio Ortega y Gasset de periodismo.
Tanto Castelló como Carlos García-Pérez, un abogado criado en Puerto Rico al que Obama situó al frente del ente hace cinco años para iniciar el giro, sostienen que Radio y Televisión Martí ya no es el aparato de propaganda anticastrista que fue en el pasado, aunque la línea informativa sigue siendo crítica con el régimen cubano, con el que hay un permanente juego del gato y el ratón.
La cadena busca todos los resquicios posibles para que sus informaciones lleguen a Cuba y el Gobierno de La Habana intenta taponar por tierra, mar y aire todas las iniciativas. Si Cuba bloquea la web, desde Miami se redirecciona; si se intenta limitar la señal de radio y televisión, se buscan artilugios que faciliten la llegada de la imagen y el sonido o se envían DVD a la isla (más de 190.000 en los últimos tiempos) con las informaciones.
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