Hay un número creciente de granjas lecheras donde las vacas son ordeñadas con el aporte mínimo de los humanos. ¿Es este el futuro de la ganadería lechera?
Las vacas en dichas fincas pueden entrar libremente a las zonas donde se encuentran los robots de ordeño en cualquier momento del día, aunque a veces les toca esperar y hacer fila.Una vez adentro, son identificadas por sus etiquetas. Si la vaca se ordeñó hace poco, una puerta electrónica la conduce afuera.
Pero si no, sus ubres son cepilladas y limpiadas antes de que un láser señale exactamente poner las bombas de leche, cuyo agarre se ajusta para ser lo más suave posible.
Mayor producción de leche y costos de mano de obra más bajos son dos factores que incentivan a los agricultores a adoptar el proceso de ordeño robotizado, dice Ian Ohnstad, director del Grupo Lácteo y especialista en tecnología de ordeño.
Pero hay agricultores que ven otros beneficios, dice, como días de trabajo más flexibles o más tiempo disponible para sobre el rebaño.
Usualmente los agricultores tradicionales ordeñan dos veces al día utilizando bombas automáticas que tienen que ser conectadas manualmente, un proceso que consume tiempo.
Los robots de ordeño permiten que algunas vacas entren hasta cinco veces al día, impulsadas por la posibilidad de aliviar la presión de la leche en las ubres, y de comer durante el ordeño.
Incluso con una media diaria de 2,8 ordeños, la cantidad total de leche producida es mayor, dice Ohnstad.
Chris Bargh, un granjero de Blackburn, Reino Unido, compró tres máquinas de ordeño para sus 180 vacas hace seis años y estima que su rendimiento aumentó 12.8%.
Bargh dice que permitir que las vacas se ordeñen más a menudo es mejor para su salud y bienestar.
“Si a una persona sólo se le permitiera ir al baño dos veces al día tendría mucho dolor”, dice.
Agrega que las vacas son lo suficientemente inteligentes para ubicarse en las filas más cortas para llegar hasta los robots.
“Hace que las vacas estén mucho más relajadas”, asegura.
Ohnstad sin embargo descarta diferencias grandes de bienestar.
“Tienden a estar más tranquilas, pero en términos de bienestar yo no creo que haya un beneficio mensurable comparado con el ordeño convencional”, dice.
Por supuesto, algunos activistas de animales argumentarían que ninguno de estos métodos es suficientemente humano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario