Tuvo que ser en Dallas, la gran urbe de
Texas. No es capital del Estado.
Es, si me lo permiten, la capital... de la pena
capital, con 500 ejecutados desde 1976. Pero
en esa lista no están sus dos 'reos de muerte'
más famosos, John Fitzgeral Kennedy y su
asesino, su único asesino según la Fiscalía y
la comisión Warren, Lee Harvey Oswald.
Un nsupuesto ex comunista que viajó a la
URSS y que en México, meses antes del
magnicidio, habría entrado en contacto con la
embajada cubana. Aquellas dos muertes
siguen siendo un misterio con una pieza
maestra por desentrañar: Jack Ruby.
El 22 de noviembre de 1963 se cambió parte de la historia -mucho o poco, lo veremos-. Ese día asesinó al presidente estadounidense que más fascinó al mundo. Dos días después, la policía de Dallas traslada a su asesino, Lee Harvey Oswald, a la cárcel del condado.
En el transcurso de ese trayecto, cuando Oswald y los policías que le custodiaban llegaban a los estacionamientos subterráneos del cuartel de la policía, Jack Ruby puso un candado de siete llaves al misterio de la autoría del magnicidio de Dallas asesinando a sangre fría al hombre que había negado durante dos días los cargos. Fue el primer asesinato en directo de la historia de la televisión.
