La exactivista colombiana Katherine Vargas, curtida en la lucha contra leyes antiinmigrantes en EE.UU., aseguró hoy en entrevista con Efe que su principal desafío ahora como portavoz hispana de la Casa Blanca es lograr que el Congreso apruebe cuanto antes la reforma migratoria.
Vargas, de 30 años, concedió su primera entrevista
desde que asumió el cargo como Directora de Medios Hispanos de la Casa
Blanca hace poco más de dos meses, y en víspera de hablar para Univisión
y Telemundo, las principales cadenas televisivas hispanas de Estados
Unidos.
"Cada día que vengo, a veces no lo creo que esté
acá. Si me hubieses dicho hace 16 años, cuando llegué a este país, que
estaría en la Casa Blanca, no lo hubiera creído... ha sido algo
gratificante", dijo Vargas, al señalar que el equipo latino con el que
trabaja ha sido como su "hogar aquí".
Vargas se pasa la mitad del día en reuniones en el
ala Oeste de la Casa Blanca, un "laberinto" donde es fácil perderse y
donde, recién llegada, "constantemente terminaba en el salón
equivocado", bromea.
Su mayor satisfacción es estar en la Casa Blanca
en un momento clave para Obama y presenciar de primera mano "su
compromiso" con la reforma para legalizar a la población indocumentada.
Vargas ha participado en cuatro reuniones con
Obama en las que se ha analizado la estrategia para la reforma, una
promesa inconclusa del mandatario desde 2008.
Mañana mismo, Obama concederá entrevistas a cuatro
canales locales de Univisión y Telemundo para remachar los beneficios
de la reforma, que afronta resistencia de los republicanos en la Cámara
de Representantes.
Según Vargas, el presidente de la Cámara baja,
John Boehner, debe sopesar el "legado" que quiere dejar a EE.UU. y tener
en cuenta que, según las encuestas, la mayoría de los estadounidenses
apoya el plan reformista.
Vargas también atiende asuntos como el acceso a la
educación, el período de inscripción a programas dentro de la reforma
de salud de 2010 a partir de octubre próximo, y el acceso a empleos.
Consciente de las críticas por el récord de
deportaciones de la Administración Obama -más de 1,5 millones desde
2009-, Vargas insiste en que la reforma es tarea exclusiva del Congreso.
"No podemos pedirle al presidente Obama que deje
de hacer cumplir la ley", observó Vargas, pero destacó la "acción
diferida" que ordenó Obama en 2012 y que suspende por dos años la
deportación de estudiantes indocumentados.
Licenciada en Estudios Latinoamericanos de la
Universidad Internacional de Florida, Vargas fue nombrada por la revista
National Journal como una de las 25 mujeres latinas menores de 35 años
más influyentes de EE.UU.
"Espero que sea una oportunidad para inspirar a
otros jóvenes latinos a que sigan luchando. Este país brinda
oportunidades que lamentablemente no se dan en otros países", dijo.
Durante casi una década Vargas militó en el
movimiento pro inmigrante y, como directora de prensa del influyente
Foro Nacional de Inmigración, libró esfuerzos por frenar el acecho a los
indocumentados.
Fue el caso contra la ley HB56 de Alabama,
promulgada en junio de 2011 y considerada la más estricta del país.
Junto a otros activistas, Vargas lideró una intensa campaña mediática
contra la HB56, parte de la cual fue bloqueada por el undécimo tribunal
de apelaciones en agosto de 2012.
Según Vargas, una lección clave de esa lucha fue
la implicación activa de nuevos actores, en particular de grupos de
orden público que pidieron centrar los recursos policiales en la
persecución de criminales.
Vargas también trabajó para el Centro Nacional de
Leyes de Inmigración y la Oficina de Washington para América Latina,
ambos en Washington, y para el International Rescue Committee en Miami
(Florida).
Además, es miembro del Proyecto Truman de
Seguridad Nacional, un instituto dedicado al reclutamiento y
capacitación de líderes "progresistas" en EE.UU. para asuntos de
seguridad nacional.
Fue miembro de la junta ejecutiva de Enlaces con
Raíces, una organización que busca fortalecer a grupos sin fines de
lucro en América Latina.
Vargas emigró de Colombia junto a su familia en
1997, a los 14 años, cuando su país vivía una "situación difícil" por
problemas de inseguridad y económicos, y logró la ciudadanía
estadounidense en 2009.
Desde su oficina en un edificio anexo de la Casa
Blanca, revela que la decisión de emigrar a EE.UU. fue de su madre, a
quien describió como un "roble" y mujer "visionaria" de su familia.
"El hecho de que estoy trabajando en la Casa
Blanca demuestra que el Sueño Americano todavía está vivo, que los
inmigrantes pueden tener oportunidades si luchan y si terminan sus
estudios... le doy muchas gracias a este país por las oportunidades que
me ha brindado, porque de pronto no lo hubiera podido lograr en
Colombia", señaló. EFE
