HiRADiOs Voz Dominicana

lunes, 29 de julio de 2013

El papa regresa al Vaticano tras una semana de mensajes y encuentros en Brasil

 Las visitas que realizará ayer domingo el Papa Francisco al Campus Fidei en Guaratiba y sus encuentros con miembros de la Conferencia Episcopal Latinoamericana y con voluntarios en Río Centro marcan el fin de una semana cargada de actividades y eventos que han ayudado al pontífice en su misión de llevar un mensaje de cercanía con la Iglesia.
Desde su llegada a Río, el pasado lunes el líder de la Iglesia Católica marcó una diferencia con sus predecesores. Rechazó un gran operativo de seguridad para su visita. Las imágenes del Papa montado en un vehículo compacto y con el cristal abajo dieron la vuelta alrededor del mundo.
El papa también visitó a mitad de semana a una favela de Río de Janeiro que hasta hace poco estaba controlada por bandas de narcotraficantes y dijo a sus habitantes que nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades sociales y que los jóvenes deben luchar contra la corrupción y la injusticia. En medio de fuertes medidas de seguridad, con policías con armas de precisión y helicópteros sobrevolando la zona, Francisco visitó Varginha, en el complejo de Manguinhos, en la zona norte de Río, lugar hasta finales del pasado año controlado por bandas de narcotraficantes y ahora una zona recuperada para la ciudad. 

                     Ceremonias y protestas
Por otra parte, el grito “esta es la juventud del papa” de los peregrinos asistentes al Vía Crucis oficiado el pasado viernes por Francisco en la playa de Copacabana se confundió con las consignas en contra del gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, entonadas por manifestantes en una protesta pacífica.
Algunos centenares de personas participaron en una protesta cercana al área del paseo marítimo donde se congregó más de un millón de personas a escuchar al papa Francisco.
El grupo, acompañado por la policía, logró llegar hasta la playa poco después de que terminara el acto religioso y que el papa se retirara del lugar, según constató un periodista de Efe.
“Si Dios es brasileño el diablo es carioca”, decía un cartel, en referencia a Cabral, blanco de la mayoría de las consignas y a quien le acusaron de “corrupción” y de ser “un pecador”.
El momento más tenso de la protesta se produjo cuando los manifestantes trataron de acceder a la zona posterior del escenario central, donde se encuentran los camerinos de los actores que participaron en el Vía Crucis y el área reservada a las autoridades.
Los soldados de la Fuerza Nacional frenaron a los manifestantes, formando un cordón y sin el uso de violencia, y estos se retiraron a otra zona de la playa, donde decenas de miles de fieles acudían a los conciertos posteriores al acto religioso.
Algunos peregrinos abuchearon a los manifestantes y criticaron carteles que hacían referencias religiosas. “Me llamo Jesús y vengo aquí para decirle que Dios no existe”, decía uno de ellos.
Otros devotos oraron el Padre Nuestro o el Ave María hacia los manifestantes, que retrucaron gritándoles “tú que eres bendito, también eres explotado”.
Al comienzo de la manifestación, los voluntarios de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) hicieron un cordón que separaba a los manifestantes y a los peregrinos, pero después se mezclaron en la playa.
“El gobierno brasileño no debería haber financiado con recursos públicos la venida del papa”, se quejó a Efe el mannifestante Julio César de Andrade.
En la protesta participaron algunos jóvenes con máscaras y pañuelos en el rostro, usados en otras movilizaciones en las últimas semanas por personas que realizaron saqueos y actos vandálicos, aunque el pasado viernes no se registraron acciones violentas.
Durante el acto el papa dijo que con la cruz Jesús se une a los muchos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas “porque ven egoísmo y corrupción”.
Brasil ha vivido una ola de protestas desde junio, inicialmente por el alza del valor del transporte, que después incluyeron demandas como mejores servicios de educación y salud, y el combate contra la corrupción.
 
                         Llamado al diálogo
Ayer, en una fiesta llena de música, de risas de niños y de indios con vestimentas coloridas, el papa se puso un tocado indígena de plumas, recibió flores de bailarinas y llamó a representantes de la sociedad civil al diálogo entre todos los sectores para enfrentar las diferencias.
“Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, universitaria, juvenil, la cultura artística y tecnológica, la cultura económica, de la familia y los medios de comunicación”, dijo Francisco.
Al concluir el discurso recibió el saludo de representantes de la sociedad civil: los niños le entregaron flores y lo cobijaron en un abrazo todos juntos. Luego tres indígenas se acercaron y cuando intentaron arrodillarse para saludarlo Francisco no lo permitió, los tomó del brazo y estando de pie los abrazó y les hizo la señal de la cruz en la frente.
Uno de ellos, el indio pataxó Ubirai, de 26 años y procedente de Bahía, según versión de diario O Globo, se quitó su adorno de plumas blancas y negras y se lo puso al pontífice, que se dio la vuelta para mostrarlo a los participantes, que lo aplaudieron y ovacionaron de pie.
El papa Francisco también se reunió ayer con obispos y religiosos de la región y los mandó a salir de las parroquias y tener coraje para de difundir el Evangelio yendo hasta los sectores más marginales de la sociedad.
Francisco se vio eufórico al iniciar su día e ingresar a la Catedral Metropolitana, un templo de forma cónica, con sus paredes internas cubiertas de vitrales, al ser rodeado por prelados y seminaristas que lo abrazaban y tomaban fotos para conmemorar su presencia, en el penúltimo día de la Jornada Mundial de la Juventud, en Brasil.
Al pedirles tener coraje para llevar el Evangelio a los jóvenes, Francisco instruyó a los 655 obispos de las Américas y miles de religiosos a educar a los jóvenes “a salir, a ponerse en marcha, a ser callejeros de la fe”.
Así como el jueves llamó a los jóvenes a escuchar a los viejos, ayer llamó a los obispos a escuchar a los jóvenes. “Sepamos perder el tiempo con ellos”, les dijo en español.
“No podemos permanecer encerrados en la parroquia, en nuestras comunidades, cuando hay tanta gente esperando el evangelio”, dijo a los religiosos, un mensaje que se ha convertido en un mantra de su papado.
Desde su elección como jefe del catolicismo mundial, en marzo, el argentino Jorge Mario Bergoglio ha insistido en que la iglesia tiene que salir a encontrarse con las personas.