La multitud congregada en la revolucionaria plaza de Tahrir recibe el resultado con una explosión de júbilo.
En medio de una gran expectación, la Comisión electoral anuncia el triunfo del candidato de los Hermanos Musulmanes frente a Ahmed Shafiq, hombre pro Mubarak apoyado por el Ejército y los sectores laicos. Mosri sucederá al dictador Hosni Mubarak, destronado por la revuelta popular que emocionó a los árabes.
