Ha sido, en realidad, la aviación de la OTAN la que desbarató a primera hora de la mañana el último plan de Gadafi. El derrocado líder intentaba huir de una Sirte sitiada y a punto de caer a bordo de un convoy de una quincena de vehículos equipados con ametralladoras pesadas. Un avión de combate Mirage-2000 de la fuerza aérea francesa –pero integrado en la OTAN- detectó el convoy y lo ametralló, según el ministro francés de Defensa, Gerard Longuet.
Medio centenar de leales a Gadafi resultaron muertos en el ataque en el que no se utilizaron bombas porque ninguno de los periodistas que acudió al lugar vio cráteres. Gadafi pudo ser herido entonces, en la cabeza y en el estómago, pero no resultó muerto. Abandonó la carretera principal y se escondió detrás de unas tuberías de desagüe.



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