Cabral, quien se encontraba en Guatemala desde hace una semana, murió el sábado a los 74 años como consecuencia de múltiples disparos que los miembros de su seguridad no pudieron repeler, durante un ataque de un grupo de sicarios en la capital guatemalteca.
El Gobierno de Guatemala indicó poco después que "la principal línea de investigación" sobre su asesinato es que el ataque iba dirigido en contra del empresario nicaragüense Henry Fariña, quien lo acompañaba, y no contra el trovador.
"Las versiones de que las balas asesinas no iban dirigidas a él sólo aumentan nuestra indignación, porque comprueban que nadie está hoy a salvo de la acción asesina de los sicarios, ni siquiera alguien cuyas únicas armas eran la música y la verdad", señaló Insulza.
El máximo representante de la OEA añadió que esa "triste realidad" debería servir "para aumentar nuestra unidad y resolución de combatir a los clanes del crimen, principal amenaza de nuestra democracia, nuestra convivencia y nuestra cultura". EFE
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