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jueves, 14 de julio de 2011

Leonel Fernandez enmarca relaciones con Taiwán en “razones estratégicas” HIPOLITO SI GANA LO HARA CON LA CHINA POPULAR

 








La sorprendente declaración del ex presidente Hipólito Mejía, de que si gana  la Presidencia de la República en las próximas elecciones establece relaciones con China Popular, ha dejado perplejos a muchos, pero a quien más debe haber desconcertado es al presidente Leonel Fernández, quien tiene apuestas de Estado, “estratégicas”, con Taiwán.
El presidente Fernández decidió, cuando reasumió el poder en 2004, relegar a un segundo plano a la República Popular China y profundizar la vinculación de la República Dominicana con Taiwán. Para entonces, China ya había dado muestras más que suficientes, desde finales de los 90, de que jugaría papeles protagónicos en la economía global.

Que el presidente Fernández no activara las relaciones con China en 1996, tenía sentido. Un hombre joven, gobernando un país bajo la influencia de Estados Unidos, pese a que ya esa gran nación se había entendido con China, debía ser cauteloso para manejar sus relaciones internacionales, y obviamente, abandonar a Taiwán para encontrarse con China quizás no resultaba aconsejable.
Pero cuando vuelve al poder, 4 años después, y tras la emergencia extraordinaria de China en los mercados internacionales, insistir en preferir a Taiwán no resultaba lo más afortunado.
Ya entonces, el presidente Fernández contaba con aliados de izquierda, locales e internacionales, algunos muy cercanos “al socialismo del siglo 21” y otros con nexos en Asia.
De modo que su política de preferencia por Taiwán no se originó en razones políticas, sino en cálculos fallidos sobre la conveniencia para los intereses económicos del país y de su gobierno.

En efecto, en 2006, durante un seminario en la Cancillería dominicana, sobre política y comercio exterior, Fernández formuló el fundamento de adopción y reafirmación de las relaciones con Taiwán. El norte que guió su discurso fue estrictamente económico.
Durante el seminario, analizó los mercados de interés de República Dominicana y el sentido de privilegiar las naciones con las cuales profundizaría relaciones. En ese contexto, abordó el caso de China y Taiwán. Refirió levemente que el país tiene una representación en China Popular y “la República Dominicana ha optado por tener los vínculos con la República China  (Taiwán) y lo hemos hecho por razones estratégicas.
Hemos valorado en la Cancillería que para que la República Dominicana pueda avanzar en algunos proyectos es importante mantener las relaciones con la República China” (Taiwán).
El interés del presidente descansaba en el desarrollo del parque Cibernético, al que le atribuyó un rol fundamental, como símbolo de transición de un modelo de desarrollo  que colocaría a la República en un nivel que superaría el modelo de las zonas francas. En efecto, Fernández viajó a Taiwán en junio de 2006.
Se reunió con el presidente de la época, Chen Shui-bian y consiguió una donación de 50 millones de dólares para el impulso al parque, con lo que profundizaba sus vínculos “estratégicos” con esa isla,  dentro de su esquema de desarrollo para la República Dominicana.
Pero el parque cibernético, si bien ha tenido el respaldo económico de Taiwán, sobre todo en base a un programa de donaciones comprometidas de cien millones de dólares, no ha crecido en los términos esperados. Ya lleva once años en operación  y no se aprecia el impacto en el desarrollo económico. Tampoco se han producido las inversiones que esperadas del sector privado Taiwanés, que en cambio tiene su vista puesta en el territorio continental de China, donde sus inversiones crecen de manera exponencial.
Con un mercado tan amplio como el de Chica continental, con tierra y mano de obra barata y calificada, no parece evidente que Taiwán promueva inversiones masivas en el parque Cibernético. Posiblemente, se limitará a cultivar su programa de “ayudas” para también mantener el estatus actual de las relaciones con República Dominicana. A los dominicanos ahora les puede resultar más ventajoso cambiar el rumbo, y al menos entrar al inmenso mercado de posibilidades que se abren en la gran China. Lamentablemente, el reconocimiento de RD hacia China ahora no tiene mucho valor político, aunque un rompimiento formal con Taiwán nunca será despreciable para la gran nación.

Mientras tanto, el cohete del ex presidente Hipolito Mejía, el dominicano que sin discusión alguna ha desarrollado mejores relaciones con Taiwán, como empresario y como gobernante, está lanzado. El presidente Fernández, que es experto en política internacional, todavía debe estar evaluándolo…

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