El príncipe Salman es fiel a sus ritos. No solo a los que marca el Corán, el libro sagrado de los musulmanes. Aunque no sea un mandato de Mahoma, ningún año falta a su cita veraniega con Marbella. Un encuentro que este año se ha adelantado algunos días obligado por un Ramadán madrugador que arrancará el 1 de agosto. El hermano del desaparecido rey Fahd de Arabia Saudí ya descansa en su palacio, Al Riyad, ubicado en plena Milla de Oro, junto al del fallecido monarca; una réplica de la Casa Blanca que asoma desde una colina al mar Mediterráneo.
De dimensiones más modestas, la morada de Salman Bin Abdulaziz Al-Saud, gobernador de Riad, no se queda corta en lujos, de los que ya disfrutan él y buena parte de su familia.
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