HIRADIO CARIBEÑA

sábado, 13 de mayo de 2017

MAS DEL FESTIVAL EUROVISION: España quedó última





En una suerte de juego de espejos ibérico, España quedó última. Nada más acabar el festival, un trol manipuló la página "España en el festival de la canción de Eurovisión" en Wikipedia: empezaba con dos palabras en mayúscula, "DA PENA". La actuación de Manel Navarro iba, de hecho, camino de igualar la intrascendencia y el tedio de la propia composición, la veraniega Do It for Your Lover, hasta que emergió un gallo largo, colosal de la garganta del catalán, y en un momento pretendidamente climático, para más inri.
Unos 200 millones de personas ven Eurovisión -204 millones de audiencia en 2016- para sumergirse durante casi cuatro horas en una realidad alternativa de destellos, excesos, bases electrónicas, baladas intensas, desvaríos folkies, lentejuelas y desmelene estético.
Dentro de un nivel medio algo pobre y repetitivo, destacaron actuaciones como la de Kristian Kostrov, un Justin Bieber búlgaro de 17 años con un medio tiempo comercial que tiene el mérito de sonar actual, a 2017, y que acabó en una destacada segunda posición. El favorito durante los días previos a la final, el italiano Francesco Gabbani, no consiguió enganchar con su particular estilo humorístico-filosófico. Por su parte, otro de los que partían bien colocados, el sueco Robin Bengtsson quedó quinto, aunque Suecia ya había ganado Eurovisión a su manera antes incluso de celebrarse: casi un tercio de las 42 canciones presentadas al concurso tienen compositores o productores del país escandinavo, dato que refuerza su posición de mayor fábrica de éxitos pop en Europa.
En los últimos años, Eurovisión ha premiado precisamente latitudes nórdicas (Suecia, Dinamarca) o de los confines orientales del continente (Ucrania, Azerbaiyán), pero el año que viene viajará al Sur, a Lisboa, donde Salvador Sobral ejercerá de anfitrión tras haber ganado el certamen a golpe de modestia.

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