La semana pasada, un hombre y una mujer jóvenes fueron encontrados colgados de cuerdas en un puente peatonal en Nuevo Laredo, en el norte de México. Acompañando a sus cuerpos mutilados y sin vida había letreros escritos a mano que decían que ambos fueron muertos por publicar denuncias de actividades de un cártel de la droga en una red social. Con pocos reporteros que se atreven a cubrir la actual guerra de México por temor a volverse víctimas, parece que los asesinos tienen un nuevo blanco: los que usan redes de medios sociales para cubrir la noticia, afirman la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y ARTICLE 19

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