HIRADIO CARIBEÑA

martes, 6 de junio de 2017

PRESIDENTE DONALD TRUMP Quiere privatizar el control de tránsito aéreo.





El cambio pronto podría llegar a los cielos por encima de América. Al menos eso es lo que la administración Trump está esperando.Ayer  lunes, el presidente Trump expuso su visión de reformar la Administración Federal de Aviación (FAA), la agencia que supervisa todos los aspectos de la aviación civil. Parte de la visión de Trump implica privatizar la función de control de tráfico aéreo (ATC) de la agencia. Esto es lo que debe saber al respecto.¿Cómo funciona actualmente el control de tráfico aéreo?Los servicios de tránsito aéreo son proporcionados por la FAA. La agencia tiene dentro de sus filas a más de 13.000 controladores con licencia que están repartidos por todo el país en los centros regionales de control. La agencia también emplea a decenas de miles de ingenieros, técnicos y especialistas que mantienen la tecnología y la infraestructura necesarias para mantener el cielo abierto y seguro.
La FAA es financiada en gran parte por los honorarios del usuario de la aviación. Los impuestos se imponen en todo, desde boletos de pasajeros a millas de viaje aéreo hasta combustible para aviones, y los ingresos se depositan en un fondo fiduciario. Sin embargo, el uso de estos fondos debe ser autorizado por el Congreso como parte del proceso de asignaciones anuales.








¿Qué es lo que Trump ha propuesto?

La propuesta del presidente transfiere la responsabilidad de proveer servicios de tráfico aéreo de la FAA a una organización privada sin fines de lucro. Se espera que el proceso se desarrolle durante tres años, tomando a 30.000 empleados de la FAA - controladores y técnicos incluidos - fuera de la nómina federal, "sin costo alguno".

Funcionarios de la Casa Blanca dicen que la nueva entidad será financiada enteramente por las tarifas de los usuarios y supervisada por representantes de aerolíneas, sindicatos, aviación general y aeropuertos, entre otros.

El plan de Trump se basa en gran medida en la legislación elaborada por el representante Bill Shuster. El republicano de Pensilvania, que encabeza el Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara, impulsó la privatización el año pasado, pero sus esfuerzos se estancaron. El respaldo presidencial da a esos esfuerzos una nueva vida.

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